Equipo de sala cuna y jardín infantil Zancudín: Transición del miedo a la confianza
Durante el primer semestre de este año, el equipo de la sala cuna y jardín infantil Zancudín, de la comuna de Chépica, recibió la notificación de la incorporación de Alice, niña diagnosticada con Epidermólisis Bulosa, más conocida como “piel de cristal”, una enfermedad de carácter hereditario y caracterizada por un tipo de piel extremadamente frágil y susceptible a formar ampollas y llagas. Los temores en el equipo no tardaron en surgir, así como las preguntas y las barreras asociadas a lo desconocido.
En este contexto, la directora del establecimiento, María Pamela Ayala y la educadora del nivel sala cuna, Patricia Iturriaga, cuentan cómo fue este transitar y de qué forma enfrentaron los principales desafíos.
La educadora del nivel recuerda que la incorporación no conllevó mayores modificaciones en los espacios ni en las oportunidades de juego “ya que Alice es una niña muy activa y participativa y sus limitantes actuales tienen que ver con el no uso de algunos materiales como la cola fría y los stickers. No obstante, sentimos que las modificaciones teníamos que hacerlas nosotras como adultas, para sentir la confianza de poder trabajar con ella”.
“Si bien las resistencias existían, no eran por no querer que la niña ingresara, sino que eran por el temor de que algo le ocurriera a la niña en el jardín infantil. Nosotros empatizamos con la tía Patricia en ese entonces- que es la educadora del nivel de Alice- ya que nunca habíamos tenido una niña o niño con este diagnóstico. Cabe señalar que, cuando nosotros recién leímos el diagnóstico se entendía como algo fatal. Entonces, en ese tiempo hubo temor”, explica Maria Pamela Ayala.
De igual modo, señala que “junto a la educadora de la sala cuna impulsamos un importante trabajo con la red, específicamente, con el Cesfam de la comuna, cuyo director siempre ha sido muy oportuno y muy significativo para nuestro jardín. Lo que nos permitía -ante una situación de accidente- ingresar directo a curaciones (dado el tiempo que se estipula en esta enfermedad para atender un eventual riesgo y formaciones de ampollas) y no tener que estar con la niña en sala de espera, lo que significó un gran apoyo”.
Para la coordinadora regional de Inclusión, Ninoska Lara, “esta experiencia representa un valioso aprendizaje desde el enfoque inclusivo en nuestros jardines infantiles. Se ha llevado a cabo un despliegue coordinado de acciones entre el equipo de Educación, Inclusión y redes, con el propósito de garantizar el acceso, la permanencia, la participación y el bienestar de la niña”
La profesional especifica que “dentro de este proceso, se han realizado; reuniones de capacitación y coordinación con Fundación Debra, que entrega seguimiento y asesorías, entrevistas y modelaje por parte de la familia, fortaleciendo el trabajo conjunto, conocimiento y uso de implementos de cuidado por parte del equipo educativo, coordinación con el CESFAM y aplicación de protocolos de acción y acceso a urgencias.
Esta coordinación integral e inclusiva, evidencia que el compromiso de todos los estamentos educativos es fundamental para responder a las necesidades de cada niño y niña”.
Fortalecimiento del equipo
Los desafíos en materia de inclusión permean a todo el equipo dentro de un establecimiento y en Zancudín no fue la excepción. Por ello, la educadora Patricia Iturriaga es enfática al señalar que “esto nos ha fortalecido como equipo ya que día a día vamos derribando nuestros propios temores”.
Patricia explica que en el aula existe disposición de experiencias y juegos. “limitar a Alice nunca fue una opción y ella es una niña muy activa que opta por actividades y espacios más activos. Ella nos hace todo más llevadero por sus características, porque al conocerla más nos hace tomar mejores decisiones para las propuestas de juego que se dan en sala”, subraya.
La educadora además añade que, “la conciencia y la disposición siempre ha estado, pero cuando uno va conociendo casos puntuales el temor es inevitable, sin embargo, la práctica diaria nos hace ir resolviendo de manera oportuna”.
Finalmente, la directora del establecimiento puntualizó: “Alice vino a sensibilizarnos y saber que querer es poder también. Nunca hay que olvidar que nuestro centro y para quienes trabajamos son las niñas y los niños”.





