El único educador de párvulos en aula
Son las 8:30 de la mañana y los niños y niñas del jardín infantil Auqui de Tierra Amarilla se preparan para volver a vivir jornadas de aventuras, juegos y aprendizajes luego de unas maravillosas vacaciones junto a sus padres. Pero este año es diferente ya que no sólo se encuentran con un jardín más grande y colorido, sino que además al entrar a la sala los espera un educador, el tío Francisco.
Una situación no muy habitual en estos centros educativos, pero que hoy es una realidad en este establecimiento de Integra Atacama. Hace más de 7 meses que Francisco Santillana trabaja en esta institución y hoy se desempeña como educador del nivel medios junto a dos agentes educativas en este jardín infantil.
El único educador en aula
A nivel nacional Integra tiene más de 21.700 trabajadores: de ellos un 96,7% son mujeres y un 3,3% hombres. De este porcentaje hay 12 trabajadores hombres con títulos técnicos o profesionales relacionados al área de la educación (técnicos en párvulos, educadores de párvulos, profesores) en todo el país, pero sólo uno trabaja directamente como educador de párvulos en un jardín infantil , él es Francisco Santillana.
Para el educador su trabajo no sólo se ha complementado bien con las integrantes femeninas del equipo educativo, sino que además ha podido potenciar sus capacidades técnicas en beneficio del aprendizaje de los niños. “Uno de mis aportes principales es la figura paterna, la parte afectiva, la parte lúdica, me gusta disfrazarme, entregar afecto y tengo bastante habilidades en deportes, dramatizaciones, lectura de cuentos, todo ello para entregar una educación de calidad a los niños y niñas de Tierra Amarilla”.
Una labor que es reconocida por las familias de su nivel quienes han valorado la forma de trabajar de este profesional. “Me ha parecido súper bien el trato, la manera de educar, de enseñar, de transmitir, el tío es un siete. A mí me gusta la metodología que tiene él para enseñar”, señala la apoderada Michelle Pérez.
Vocación de educador
Todos los días Francisco se dirige al jardín con el entusiasmo que lo caracteriza, lleva sus disfraces y zapatos de payaso, para invitar a los niños y niñas a soñar con el mundo que quieren. Lo hace convencido de lo importante que resulta su labor, ya que como él dice “el pago de esta carrera es un pago emocional, de corazón, de sentimientos, algo que te da más fortaleza para hacer las cosas mejor”.
Para ello y en base a la metodología de trabajo propia de la institución enriquece sus experiencias educativas con aspectos lúdicos y con una expresión corporal llamativa y que invita a los párvulos a aprender jugando. Michelle Pérez comenta los beneficios de esta forma de trabajar “a mí hijo le cuesta venir al jardín al principio, pero ahora está muy entusiasmado con lo que el tío le enseña y lo muestra en la casa”.
Un trabajo que también ha sido clave para el proceso de adaptación de los párvulos que asisten por primera vez al jardín infantil. Constanza Robles, apoderada del nivel cuenta que “primera vez que mi hija viene al jardín y con el tío se ha adaptado. Él es muy buen tío, es muy alegre, muy simpático con los niños y muy activo”.
Diferencias en la misma labor
Además de las diferencias visibles, la forma en que un hombre entrega educación parvularia en relación con una mujer es incluso percibida por los mismos párvulos. Así Francisco cuenta que “un niño que se atiende con un educador desarrolla su autonomía más rápido porque a los niños siempre los cuidan personas de género femenino, la mamá, la tía, la hermana; en cambio el papá es una figura más de respeto o de autoridad, entonces cuando yo les digo vamos a lavarnos las manos, yo no les lavo las manos, yo les enseño a lavárselas, porque no soy tan maternal y les voy enseñando para que ellos sean más autónomos”.
Igualdad de género
Otro beneficio de tener un educador en aula es la forma en que contribuye a la igualdad de género, lo que sumado a la experiencias educativas y el enfoque inclusivo de los aprendizajes que se entregan, le permite transmitir esta visión a los párvulos. Así lo explica Francisco Santillana, cuando señala que “si un niño ve que hay un tío en el jardín, ese niño puede ser un futuro educador o podemos tener a niñas que quieran jugar a la pelota o que quieran ser mecánicas, yo creo que este referente para los niños es muy significativo”.
En esa línea, la apoderada Constanza Robles destaca los beneficios de tener una figura paterna en el aula porque “no siempre la crianza la lleva sólo la mamá, por eso los niños pueden jugar con coches o con bebés, eso les va a ayudar a ser buenos papás después, o cuando a las niñitas las visten de bomberas, eso también es bueno”.
Ha pasado una semana desde que los niños y niñas entraron al jardín y la gran mayoría ha logrado adaptarse, lo que según sus padres se debe a la forma en que trabaja el educador. Al final de la jornada muchos no quieren irse, están tan entretenidos y fascinados que no pueden esperar a que sea mañana para volver a vivir aventuras y juegos en su jardín infantil.













Super bien que todas las personas se puedan desarrollar segun sus intereses, independiente de si es hombre o mujer, como es el caso de las y los educadores de parvulos. No creo que las personas por el hecho de ser mujeres sean mas maternales y que por eso los niños y niñas desrrollen mas lento su autonomía. Tampoco el papá siempre es una imagen de respeto y autoridad. Igual Felicidades!!