Región de Magallanes y Antártica Chilena

“Vengo con hartas ideas para aportar”

Claudia Durán, agente educativa de sala cuna del jardín infantil Hitipan, es una de las siete técnicos de Integra que viajaron a Madrid a realizar una pasantía en el Centro Superior de Estudios Universitarios La Salle.
Por : Liliana Alvarado Vásquez | 09 Junio 2017 | Sin comentarios

Tras siete intensos meses de aprendizaje en Madrid, Claudia Durán Castillo, agente educativa del jardín infantil Hitipan, regresó a nuestra región entusiasmada, con nuevas ideas, y con la motivación de compartir con su equipo los conocimientos adquiridos en la pasantía sobre estrategias innovadoras para la educación parvularia, a la que pudo acceder gracias al programa “Técnicos para Chile”.

“Mejorando nuestras prácticas psicomotrices” se denominó el proyecto que presentó Claudia al término del curso, el cual fue aprobado por una comisión de docentes. “La primera fase del proyecto es sensibilizar al equipo, mediante capacitaciones. Después tengo que ver cómo lo vamos a implementar, porque se puede trabajar en sala cuna, pero la práctica de Aucouturier, maestro de maestros, se desarrolla a partir de los 3 años; con una sala especial, que tiene un mobiliario especial y unos módulos”, contó.

Claudia también plantea que se encantó con la psicomotricidad relacional. “Con esa práctica podemos mejorar muchas cosas, de manera de integrar a todos los niños y las niñas. Allá (en España) se trabaja el autismo, la hiperactividad, la agresividad, la falta de socialización, entre otros, a través de esto”, explica, añadiendo que “vengo con hartas ideas para aportar”.

Si bien al comienzo fue difícil, por la adaptación a otra cultura y la distancia física familiar; las ganas de Claudia por aprender, la constancia en los estudios, y una rutina que luego se volvió amigable, hicieron de esta oportunidad una experiencia única de aprendizaje, en todo sentido.

Compartió “piso” con Elizabeth, agente educativa de la región de la octava región, con quien logró una buena relación y convivencia. Sus clases eran de 8.00 a 14.00 horas, y después se tomaba un momento en la biblioteca para revisar material. En sus ratos libres, aprovechaba de viajar a localidades cercanas, y ya en vacaciones, pudo recorrer otros países.

“La educación allá es muy distinta, pero vengo con la satisfacción de sentir que acá, en Integra, las cosas se están haciendo súper bien. En muchos ámbitos, estamos mejor que la educación parvularia española”, concluye.

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