Veranada Pehuenche: educación de calidad bajo las araucarias
Gustavo fue uno de los más entusiastas al momento de pintar su entorno.
En la primera actividad que el equipo de trabajo del jardín infantil propuso, el entusiasta niño tomó su pincel y mezclando colores, no sin antes observar detenidamente el trabajo de sus demás compañeros, plasmó en la tela su propia visión de las araucarias, el cielo y los cerros del sector. Una vista que, independiente de la edad de quien diera una vuelta a su alrededor, impresionaba.
Tras varios minutos de dibujar, pintar y colorear, las tías del Jardín Infantil El Naranjito de Lonquimay, perteneciente a Fundación Integra, mostraron el trabajo realizado a los párvulos y sus familias. Las preciosas telas sacaron aplausos. Vítores que se escucharon fuerte en plena cordillera, en el sector de El Naranjo.
Porque esa es una de las características más importantes de la Veranada Pehuenche, programa no convencional de Integra que se desarrolla desde hace 24 años y que se inició el lunes 5 de enero (culmina en abril), retomándose este lunes para tener su inauguración este viernes 23 en el sector de Aguas Negras: el gestar un proceso educativo en un espacio diferente al jardín infantil tradicional, desarrollándose en plena cordillera, en un entorno privilegiado y que les es propio, desarrollando y fortaleciendo los elementos de su identidad y cultura. Esto, con el objetivo de dar continuidad al proceso educativo que los niños y niñas del sector rural de la comuna de Lonquimay vivencian en el jardín Infantil, ya que anualmente las familias pehuenche se trasladan a las zonas cordilleranas durante la temporada de verano, con el objetivo de dar talaje a sus animales, recolectar piñones y leña, actividades tradicionales que les permiten asegurar el sustento familiar para hacer frente al invierno.
Es por ello que un grupo de educadoras y agentes educativas de Fundación Integra suben a la alta cordillera, en sectores acordados con las familias denominados Puntos de Encuentro para dar vida a un programa único en el país y que para este 2015 atiende a 55 párvulos, provenientes de los jardines infantiles El Naranjito, Mallín del Treile y Los Piñoncitos.
CULTURA
Parte vital del proceso educativo de las Veranadas es la participación activa de la familia, ya que además de participar en las experiencias educativas propuestas por los equipos del jardín, en el Momento Familiar ocurre una importante experiencia de traspaso cultural por parte de los adultos hacia los niños y niñas.
Fue el mismo Gustavo el que, tras correr varios metros y mostrando un entusiasmo que a todos los presentes impactó, tomó de la mano a don Santiago Millal (74), patriarca de la familia que realiza sus Veranadas en el sector de El Naranjo Centro. ¿La misión? Ir a sacar piñones.
Así que todos, adultos de la familia, equipos de trabajo del jardín, niños y niñas, siguieron a don Santiago quien mostró toda su destreza para botar algunos piñones y luego abrirlos para sacar el apetecido fruto. ¿Los párvulos? Mientras disfrutaban comiendo, observaban todo a su alrededor. En unos años, ellos mismos podrán bajar los piñones desde los altos árboles.
Para Soraya Carrillo, directora del JI El Naranjito, la experiencia de la Veranada en la montaña es nuevo, ya que el año pasado, en su primer año, se realizaron en los propios jardines infantiles, por la amenaza de hanta.
Cuenta que su JI tiene una matrícula de 32 párvulos y se dividieron en tres puntos de encuentro (lunes, martes y jueves, cada dos semanas), donde están sus rucos y grupos familiares. “Es novedoso, diferente. Es un aprendizaje significativo en el entorno donde están todo el verano. Trabajamos directamente con las familias, hay mucho apego. Ellos participan en la acogida, en el encuentro, de la experiencia central. Los involucramos en todas las actividades, algo que es positivo, porque durante el año ellos van a dejarlos en la mañana y en la tarde a buscar. Acá ellos ven el trabajo que se desarrolla con sus niños”.
Erica Millal (32), casada con Serio Rosas, tiene tres hijos, donde las dos menores están viviendo en primera persona las veranadas: Maicol (12), Helen (5) y Suyry (3). “Me parece una bonita experiencia y muy entretenida, porque los niños salen a disfrutar. En el jardín están más encerrados, en cambio ahora salen a jugar y a divertirse, porque están en un campo libre. Y uno conoce a más gente, tenemos más comunicación con ellos y las tías, lo que es muy útil”, comenta, agregando que conoce el programa desde hace tiempo, cuando su hijo mayo estaba en el jardín.
Don Santiago, en tanto, destaca la importancia de la actividad, apunta al buen trabajo de los equipos de trabajo del jardín infantil y reconoce que está feliz junto a su familia y en su entorno. “Soy de acá y acá me voy a morir. He ido a otras partes por trabajo, pero siempre vuelvo. Le doy gracias a Dios por darme salud y fuerza para trabajar y por estos paisajes maravillosos”, comenta emocionado, mientras apunta orgulloso a los bellos parajes”.
AGUAS NEGRAS
En el punto de encuentro de Aguas Negras, sector de Pedregoso, se reúne el grupo del Jardín Infantil Los Piñoncitos. Y allí se vivieron experiencias similares, donde se destacó la oportunidad para los niños y niñas de seguir ligados al jardín durante estos meses.
Así lo indica don Daniel Marihuan, apoderado del J.I. Piñoncitos y quien indica que es una bonita experiencia, que le permite a los niños enseñar lo que significa recolectar el piñón y el trabajo que se genera en torno a esto. Agradece que los niños tengan más posibilidades hoy en día mediante estas instancias donde el jardín infantil está presente. “Nuestros hijos hoy en día tienen cosas que nosotros no teníamos”. Sabe que el trabajo de estos meses es duro, ya que deben recolectar leña y piñones para el invierno. “Por los niños tenemos que seguir luchando”, concluyó.
Alejandra Cayul tiene cinco hijos y espera el sexto y cuenta que todos han integrado el JI Los Piñoncitos. “El que viene también lo va a hacer, seguro”, cuenta entre risas.
Considera que es una buena experiencia, que permite a los niños tener nuevas experiencias a campo libre. “Uno como Pehuenche sale a la montaña, y los niños tienen que adaptarse a ello. En el jardín infantil los niños viven su metro cuadrado, en cambio aquí, los niños disfrutan de la naturaleza y el paisaje. Hay gente que no sabe sobre esto, no lo encuentra interesante. Pero para vivir la Veranada hay que tener las ganas. El que lo quiere pasar bien lo pasa bien”, concluyó.
Veranada Pehuenche: educación de calidad bajo las araucarias
Gustavo fue uno de los más entusiastas al momento de pintar su entorno.
En la primera actividad que el equipo de trabajo del jardín infantil propuso, el entusiasta niño tomó su pincel y mezclando colores, no sin antes observar detenidamente el trabajo de sus demás compañeros, plasmó en la tela su propia visión de las araucarias, el cielo y los cerros del sector. Una vista que, independiente de la edad de quien diera una vuelta a su alrededor, impresionaba.
Tras varios minutos de dibujar, pintar y colorear, las tías del Jardín Infantil El Naranjito de Lonquimay, perteneciente a Fundación Integra, mostraron el trabajo realizado a los párvulos y sus familias. Las preciosas telas sacaron aplausos. Vítores que se escucharon fuerte en plena cordillera, en el sector de El Naranjo.
Porque esa es una de las características más importantes de la Veranada Pehuenche, programa no convencional de Integra que se desarrolla desde 1994 y que se inició el lunes 5 de enero (culmina en abril), retomándose el lunes 19 para tener su inauguración este viernes 23 a las 11.30 horas en el sector de Aguas Negras: el gestar un proceso educativo en un espacio diferente al jardín infantil tradicional, desarrollándose en plena cordillera, en un entorno privilegiado y que les es propio, desarrollando y fortaleciendo los elementos de su identidad y cultura. Esto, con el objetivo de dar continuidad al proceso educativo que los niños y niñas del sector rural de la comuna de Lonquimay vivencian en el jardín Infantil, ya que anualmente las familias pehuenche se trasladan a las zonas cordilleranas durante la temporada de verano, con el objetivo de dar talaje a sus animales, recolectar piñones y leña, actividades tradicionales que les permiten asegurar el sustento familiar para hacer frente al invierno.
Es por ello que un grupo de educadoras y agentes educativas de Fundación Integra suben a la alta cordillera, en sectores acordados con las familias denominados Puntos de Encuentro para dar vida a un programa único en el país y que para este 2015 atiende a 55 párvulos, provenientes de los jardines infantiles El Naranjito, Mallín del Treile y Los Piñoncitos.
CULTURA
Parte vital del proceso educativo de las Veranadas es la participación activa de la familia, ya que además de participar en las experiencias educativas propuestas por los equipos del jardín, en el Momento Familiar ocurre una importante experiencia de traspaso cultural por parte de los adultos hacia los niños y niñas.
Fue el mismo Gustavo el que, tras correr varios metros y mostrando un entusiasmo que a todos los presentes impactó, tomó de la mano a don Santiago Millal (74), patriarca de la familia que realiza sus Veranadas en el sector de El Naranjo Centro. ¿La misión? Ir a sacar piñones.
Así que todos, adultos de la familia, equipos de trabajo del jardín, niños y niñas, siguieron a don Santiago quien mostró toda su destreza para botar algunos piñones y luego abrirlos para sacar el apetecido fruto. ¿Los párvulos? Mientras disfrutaban comiendo, observaban todo a su alrededor. En unos años, ellos mismos podrán bajar los piñones desde los altos árboles.
Para Soraya Carrillo, directora del JI El Naranjito, la experiencia de la Veranada en la montaña es nuevo, ya que el año pasado, en su primer año, se realizaron en los propios jardines infantiles, por la amenaza de hanta.
Cuenta que su JI tiene una matrícula de 32 párvulos y se dividieron en tres puntos de encuentro (lunes, martes y jueves, cada dos semanas), donde están sus rucos y grupos familiares. “Es novedoso, diferente. Es un aprendizaje significativo en el entorno donde están todo el verano. Trabajamos directamente con las familias, hay mucho apego. Ellos participan en la acogida, en el encuentro, de la experiencia central. Los involucramos en todas las actividades, algo que es positivo, porque durante el año ellos van a dejarlos en la mañana y en la tarde a buscar. Acá ellos ven el trabajo que se desarrolla con sus niños”.
Erica Millal (32), casada con Serio Rosas, tiene tres hijos, donde las dos menores están viviendo en primera persona las veranadas: Maicol (12), Helen (5) y Suyry (3). “Me parece una bonita experiencia y muy entretenida, porque los niños salen a disfrutar. En el jardín están más encerrados, en cambio ahora salen a jugar y a divertirse, porque están en un campo libre. Y uno conoce a más gente, tenemos más comunicación con ellos y las tías, lo que es muy útil”, comenta, agregando que conoce el programa desde hace tiempo, cuando su hijo mayo estaba en el jardín.
Don Santiago, en tanto, destaca la importancia de la actividad, apunta al buen trabajo de los equipos de trabajo del jardín infantil y reconoce que está feliz junto a su familia y en su entorno. “Soy de acá y acá me voy a morir. He ido a otras partes por trabajo, pero siempre vuelvo. Le doy gracias a Dios por darme salud y fuerza para trabajar y por estos paisajes maravillosos”, comenta emocionado, mientras apunta orgulloso a los bellos parajes”.
AGUAS NEGRAS
En el punto de encuentro de Aguas Negras, sector de Pedregoso, se reúne el grupo del Jardín Infantil Los Piñoncitos. Y allí se vivieron experiencias similares, donde se destacó la oportunidad para los niños y niñas de seguir ligados al jardín durante estos meses.
Así lo indica don Daniel Marihuan, apoderado del J.I. Piñoncitos y quien indica que es una bonita experiencia, que le permite a los niños enseñar lo que significa recolectar el piñón y el trabajo que se genera en torno a esto. Agradece que los niños tengan más posibilidades hoy en día mediante estas instancias donde el jardín infantil está presente. “Nuestros hijos hoy en día tienen cosas que nosotros no teníamos”. Sabe que el trabajo de estos meses es duro, ya que deben recolectar leña y piñones para el invierno. “Por los niños tenemos que seguir luchando”, concluyó.
Alejandra Cayul tiene cinco hijos y espera el sexto y cuenta que todos han integrado el JI Los Piñoncitos. “El que viene también lo va a hacer, seguro”, cuenta entre risas.
Considera que es una buena experiencia, que permite a los niños tener nuevas experiencias a campo libre. “Uno como Pehuenche sale a la montaña, y los niños tienen que adaptarse a ello. En el jardín infantil los niños viven su metro cuadrado, en cambio aquí, los niños disfrutan de la naturaleza y el paisaje. Hay gente que no sabe sobre esto, no lo encuentra interesante. Pero para vivir la Veranada hay que tener las ganas. El que lo quiere pasar bien lo pasa bien”, concluyó.
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