La mujer que llegó a la Presidenta y consiguió un nuevo jardín para Integra

Por : | 24 Septiembre 2015 | Sin comentarios

Diana Núñez Zepeda (27) tiene una sonrisa pícara, una actitud invencible y una voluntad mayor a 8,4° Richter. Asistente de párvulos de sala cuna del Jardín Infantil “Perlitas de Ostión” de Tongoy, que fue inundado por el tsunami que siguió al terremoto del 16 de septiembre, consiguió que la Presidenta Michelle Bachelet gestionara un nuevo jardín, anotándose un poroto histórico para su comunidad.

“Más que un poroto, es una olla de porotos”, le comento y ella se ríe con timidez y orgullosa responde: “sí, es una olla de porotos”.

EL MOVIMIENTO

El terremoto la sorprendió en la calle junto a su madre preparando una kermesse. “Gracias a Dios nos pilló ahí, porque pudimos contener a una vecina que tenía 3 hijos y estaba colapsada”. Luego se juntó con su familia y evacuó al Cerro La Virgen. Iban subiendo, su hermano intentó cargar bencina al auto y vieron que venía el mar. Arrancaron. En la zona de seguridad pasaron las horas nerviosas porque la mitad del pueblo había evacuado a otra zona y no sabía la suerte que había corrido su comunidad educativa.

“A las 11:30 bajamos a la playa y vimos todo lo que había arrasado la ola. El agua había entrado 1 metro y 20 cms. Se escuchaban gritos y no había luz. Yo y mi cuñado teníamos una linterna y seguimos los gritos, sacamos unos ancianos y tratamos de contener a la señora del restaurant Wadu Wadu. Luego seguimos buscando a una educadora de talla pequeña, que no podíamos encontrar”, recuerda.

EL LENGUADO EN EL JARDÍN
La madrugada del 17 fue al “Perlitas de Ostión”. Sólo su estructura gruesa estaba en pie. El agua y el barro cubrían todo. Afuera del jardín estaba la mitad del Lenguado, un local de la zona. “El agua se metió por todas partes, el patio era nuevito y estaba todo destruido. Pese a la tristeza de ver todo así, sacamos fuerza y me quedé trabajando”, dice mientras llegaban los evacuados a ver el jardín y centro histórico arrasado.

Ese día también llegó la ayuda de la Oficina Regional, la de turistas, Desafío Levantemos Chile y estudiantes de la Universidad Santo Tomás. Luego Diana fue a buscar a toda su familia y siguieron trabajando, limpiando barro y escombros, antes eso sí, los vacunaron a todos para prevenir contagios.
Esa noche Diana apenas pegó un ojo. Las ganas de ayudar, las réplicas y el sonido de los helicópteros no la dejaban dormir.

FRENTE A LA PRESIDENTA

“Al otro día, yo estaba en el sector de la plaza cuando llegó un helicóptero. Existía el rumor que venía la presi, así que fui a ver, pero no fue… Así que nos quedamos ahí conversando con unas compañeras manipuladoras, cuando nos dimos cuenta que la Presidenta estaba en el consultorio, así que yo les dije voy a ir a buscar a la presi para mostrarle el jardín y las chiquillas se pusieron a reír”, recuerda Diana.

Diana fue al Consultorio y esperó respetuosamente que la Presidenta lo recorriera. Cuando vio que avanzaba se escabulló entre cuerpos y piernas de la prensa y apareció frente a ella. “Ahí ella me quedó mirando y me presenté. Con todo respeto, le dije que era una trabajadora de Integra del Jardín Perlitas de Ostión y que necesitábamos carros para las evacuaciones”.

Luego de ese encuentro corto con Bachelet, Diana se fue con el Intendente a ver el jardín. A él le dijo que lo que necesitaban eran carros de evacuación. “Le dije que teníamos 148 niños y cuatro carros de supermercado, que si un tsunami nos golpeaba de día no tendríamos cómo evacuar a los niños”, recuerda. Estaba en eso cuando giró y vio que venía la presidenta rodeada de prensa y autoridades.

Michelle Bachelet entró al jardín y pidió hablar con ella. “Le expuse lo de los carros. Me preguntó por el perfil de familias, le dije que eran hijos de pescadores, que ellos le pagan a alguien para llevarlos al jardín, que no había una red de apoyo para evacuar a los niños, que los 4 carros no nos alcanzaban…”.

“Yo no vengo a ofrecerles carros”, dijo la Presidenta. “Vengo a decirle que vamos a construir un nuevo jardín. Ustedes no pueden estar ahí por ningún motivo porque es un sector 100% inundable en caso de tsunami. Luego me dio la mano, un abrazo y me dio las gracias por preocuparme por los niños”, dice Diana temblorosa y feliz, como si un nuevo sismo ahora de energía linda comenzara a subirle por los pies.

“Yo le creo a la presi”, les decía a las compañeras de la cocina que se seguían riendo.
“Si no la voy a ir a buscar a La Moneda”, dice hoy riendo Diana.

No fue necesario ir a La Moneda porque el 22 de septiembre una comitiva encabezada por el Seremi de Bienes Nacionales, Diego Núñez, hizo entrega de un terreno de 3 mil metros cuadrados para reubicar el jardín.

“Cuando vi el papel me corrieron las lágrimas. Vi que no era una promesa, era realidad, además vienen unos carros de evacuación especiales desde Europa”, dice Diana feliz.

En ese minuto sus compañeras que se reían de su deseo de “traer a la presi al Jardín” pararon de reír. Entonces la abrazaron y se pusieron a llorar, esta vez de felicidad.

     

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