Con el desafío de seguir consolidando los avances

Cerca de 20 niños y niñas del jardín infantil Pedro del Río de Concepción, fueron protagonistas de la ceremonia de Inicio de Año Escolar que la Intendencia del Biobío organizó para dar el vamos al período lectivo 2017. El acto cívico, sirvió para destacar los avances en materia de educación y para rendir un homenaje a las instituciones que colaboraron en la contención de los incendios que afectaron la zona en febrero pasado.

La directora regional (s) de Integra, Soledad Cea,  dijo que en sus intervenciones, el Intendente y el Seremi de Educación plantearon importantes desafíos. “Se nos pidió consolidar nuestro avance, principalmente en el aumento de cobertura con nuestros 22 nuevos establecimientos y también relevar como ciudadanía el interés que tenemos en la educación parvularia”. Además destacó el rol transformador y social que impulsa Integra, junto a otras instituciones “y que nosotros hacemos vida y declaramos en nuestra política de calidad. Que los niños aprendan felices y jugando”.

Para el intendente Rodrigo Díaz no se puede desconocer el esfuerzo que se ha hecho por ampliar las posibilidades de acceso a la educación parvularia y el deseo de seguir trabajando en esa línea, pues “tenemos a miles de niños menores de 5 años que no tienen educación inicial y está comprobado que aquellos que sí la tienen, les va mejor en el colegio. La educación hace que podamos progresar en la vida y ser libres”.

El Seremi de educación, Sergio Camus agregó que en lo que va del período de la presidenta Michelle Bachelet  se le ha dado un especial énfasis a la formación parvularia y de ahí que en la región 80 mil niños se hayan sumado a la etapa educativa inicial, en el entendido que “hay un derecho a la educación cuyo eje es la calidad para ser motor de cambio social”.

“Un proyecto esperado que finalmente pudimos concretar”

Una construcción de 985 metros cuadrados y con una capacidad para 124 niños y niñas de sala cuna y nivel medio es el nuevo inmueble que Integra levantó en el sector Pedro de Valdivia de Concepción, como reposición al antiguo edificio que por más de 30 años prestó servicios a dicha  comunidad. Hoy nuestra directora regional, Gabriela Maldonado se reunió con las profesionales que trabajarán en el lugar para hacer la entrega de llaves del reciento.

“Este establecimiento forma parte de la meta presidencial y es algo que finalmente pudimos concretar. Era un compromiso con este equipo, por lo que estar en la reposición del Pedro de Valdivia con ampliación de sala cunas es un hito para nosotros”, expresó Maldonado quien también tuvo palabras respecto a la reunión que sostuvo con las educadoras. “Nos encontramos con un equipo ampliado. Fue un encuentro que impulsamos para saber cuál era su sensación de finalmente concretar lo que ellas habían esperado por tantos años, algo que habíamos trabajado en conjunto. Fue un espacio en que yo como Directora Regional pude expresar mi orgullo y mi gratitud a cada una de ellas”.

Claudia Ruiz, directora del jardín infantil, junto con agradecer el contar con una nueva infraestructura se refirió al hecho de estar al frente de un grupo profesional que también crece. “Ha llegado un buen equipo. Seremos unas 30 personas y la idea es que podamos establecer una buena sintonía en favor de los niños. Estoy muy contenta. Esta va a ser una experiencia nueva y al mismo tiempo un gran desafío”. A su vez, Fresia Bernales, asistenta administrativa con más de 20 años trabajando en el jardín dijo estar bastante emocionada. “Hay hartos recuerdos de varias generaciones de niños y con esto nuevo es como empezar una nueva vida en un lugar amplio y bien cómodo para los niños”.

Daniela Viveros, arquitecto de Meta Presidencial, reconoció que la concreción de esta iniciativa era esperada por la comunidad. “Yo llevo trabajando 2 años en este proyecto y sé que venía de antes. Ha costado, pero salió. Es un proyecto muy bonito que se hizo con cariño. Son tres niveles medios, dos salas cuna y tres salas de expansión. La construcción, que es la tercera más grande de la región, cumple con todas las condicionantes de accesibilidad que están rigiendo”.

Fusión en Curanilahue

Al mismo tiempo, Soledad Cea, jefa regional de administración y servicios educativos, visitó el jardín infantil Tucapel en Curanilahue, lugar donde también hizo entrega de las llaves al personal del nuevo establecimiento nacido de la fusión del jardín infantil El Sauce y la sala cuna Santa Elena. El recinto brindará atención con 2 salas cunas y 2 niveles medios.

“El primer día fue muy duro, muy conmovedor, muy triste”

Un cuarto grupo de profesionales de Integra, provenientes de Temuco, Santiago y Valparaíso arribó  a Concepción para iniciar  su labor en las zonas afectadas por el mega incendio que abarcó a tres regiones del país, siendo el Biobío una de las más afectadas. De ahí los esfuerzos por llegar con el Jardín Sobre Ruedas a esos sectores y dar contención a los niños que sufrieron el siniestro y también a sus familias.

Ángeles Collado , Armando Rossel, Marcelo Hormázabal, María Fernanda Arellano, Sergio Méndez y Paolo Berendsen son los voluntarios que durante estos días trabajaran en localidades cercanas a Hualqui y Florida, donde podrán ver in situ lo arrasado por las llamas, experiencia que ya vivió Constanza Correa, asesora técnica de la Región del Los Lagos, quien estuvo la semana pasada en la zona. “La magnitud del incendio no es posible de dimensionar si no se está ahí. El primer día fue muy duro, muy conmovedor, muy triste, pero de a poco me fui sumando al ánimo de la gente. Estar ahí es impactante”.

Mario Vásquez, conductor de la oficina regional de Arica, también llegó dispuesto a ayudar y antes de su regreso recordó su primera impresión al señalar que “nos encontramos con niños y sus padres que estaban bien afectados, con el recuerdo latente y la inseguridad de que pudiera volver a pasar. Muchos perdieron todo, algunos nos contaban que habían perdido sus juguetes, sus bicicletas”. En tanto, Marcela Meneses, profesional de apoyo del Área de Currículo de la Dirección de Educación, confesó que “fue mucho más de lo que me imaginaba. Ver todos esos terrenos entre negros y café y después llegar a conversar con las familias que se habían quedado encerradas en medio del fuego. Yo jamás lo dimensioné así”.

Pese al escenario con que se encontraron, los tres voluntarios coincidieron en definir la experiencia como bonita e intensa. De hecho, Marcela opina que ellos llegaron a aportar ante una situación límite que vivieron los niños y sus familias y que por lo mismo es gratificante haber colaborado. “Verlos reírse, ver a las familias participar. Finalmente lo que queda en uno es una sensación de alegría, de haber podido aportar con un granito de arena. En los días que estuvimos tratamos de hacer lo más que podíamos en esto de acoger, de escuchar, a veces incluso el sólo abrazar a un niño, a una mamá que tu veías que estaban complicados”.voluntarios5

“No me imaginé que iba a ser una experiencia tan bonita. Tuve la oportunidad de trabajar con niños y sus familiares. Les entregamos harto, pero creo que ellos también nos entregaron mucho a nosotros, así que me voy muy contento”, dice Mario, quien también da valor al trabajo grupal que se desarrolló. “Nos juntamos personas que no nos conocíamos, que éramos de distintas regiones, de distintas edades, distintas profesiones y  trabajamos muy bien como equipo”.

Por último, para Constanza lo importante fue “la posibilidad de acompañar a los niños y sus familias luego del incendio devastador. Poder estar con ellos, escuchar las historias dramáticas, llenas de detalles, a rato milagrosas. Por otra parte, conocer colegas de otras regiones, compartir y hablar de lo que iba pasando en el día a día. La acogida del equipo del Biobío también fue un regalo. Ver la coordinación entre ustedes, el cariño, la entrega y como nos recibieron y orientaron. En realidad este viaje fue para dar gracias”.

Cabe señalar que el grupo que colaboró en la región, entre el 11 y 17 de febrero, también estuvo integrado por Rodrigo Jara (Puerto Montt), Dagoberto Zárate, Arlette Navarrete y Claudia Ibarra (Temuco), Lorena Ramírez (Valparaíso) y María Francisca Villegas (Iquique).

Los disfraces se tomaron el Biobío

Un total de 676 niños y niñas fueron los que disfrutaron, en la región del Biobío, del programa “Vacaciones en mi Jardín” que  Integra desarrolló durante seis semanas con el objetivo de brindar un espacio de cuidados, atención y juegos a los niños que no tienen vacaciones porque sus padres son trabajadores o por vulnerabilidad o situaciones complejas de las familias.

La iniciativa que se replica hace 20 años en el país, involucró a 13 establecimientos de la zona: Antiyal de San Pedro de la Paz, Rayo de Luz de Santa Juana, Semillita de Coihueco, Bureo de Mulchén , Millaneco de Lebu, Cocholgue de Tomé, Diego Portales de Talcahuano, Chañar y Jorge Montt de Concepción, Mercadito de los sueños y Piececitos de Los Ángeles y Los Volcanes y Colibrí de Chillán. Fue justamente este último el que resultó ser el mejor evaluado tomando en cuenta que “Hubo una progresión. Se esforzaron por entregar una oferta lúdica más variada, hicieron contacto con redes, hicieron mucho trabajo con la comunidad, con los padres. Desde ese punto de vista se destacaron”, explica Paulina Fernández, profesional de apoyo de Cobertura.

De hecho como cierre del programa el equipo de profesionales del Jardín preparó una fiesta de disfraces en la que participaron los niños y sus padres.  La directora Stephanie Gillmore, comentó respecto a los resultados obtenidos que la idea era que “los niños disfrutaran, que pudieran tener actividades más entretenidas. Todo el mundo se esforzó y trabajamos para eso realizando juegos de agua, comidas saludables, yoga, actividades en el patio, paseos, desfiles de moda. Todos los días nos preguntábamos qué hacer, hacíamos reuniones e íbamos probando”.

En cuanto al trabajo con los padres reconoció que no fue fácil al principio. “Acá lo importante era ganarse a los papás, que supieran que sus hijos iban a estar bien, que iban a ser cuidados y que confiaran, porque no es lo mismo tener a una tía todo un año, a una tía por un par de meses”.

El éxito del programa no es fortuito, pues implica un trabajo que parte con mucha anticipación, así lo aclara Paulina Fernández.  “Hay una coordinación regional bastante amplia y previa que parte en octubre-noviembre con la focalización de los jardines que elegimos para trabajar, luego con la distribución de cupos. Tenemos también todo lo que es la capacitación de las trabajadoras que este año le sumamos algunos días especiales para las directoras y educadoras”.

Victoria Valenzuela, una de las mamás que se vio beneficiada por las actividades efectuadas en el Jardín Colibrí no dudó en calificar el programa como “muy bueno para mí, porque no sabía qué hacer con mi hijo. Tenía que dejar de trabajar para poder cuidarlo, así que me ha ayudado mucho en este tiempo. Las tías se han portado un 7 conmigo y mi hijo está súper bien, más estimulado y se da con más personas”.