Los disfraces se tomaron el Biobío
Un total de 676 niños y niñas fueron los que disfrutaron, en la región del Biobío, del programa “Vacaciones en mi Jardín” que Integra desarrolló durante seis semanas con el objetivo de brindar un espacio de cuidados, atención y juegos a los niños que no tienen vacaciones porque sus padres son trabajadores o por vulnerabilidad o situaciones complejas de las familias.
La iniciativa que se replica hace 20 años en el país, involucró a 13 establecimientos de la zona: Antiyal de San Pedro de la Paz, Rayo de Luz de Santa Juana, Semillita de Coihueco, Bureo de Mulchén , Millaneco de Lebu, Cocholgue de Tomé, Diego Portales de Talcahuano, Chañar y Jorge Montt de Concepción, Mercadito de los sueños y Piececitos de Los Ángeles y Los Volcanes y Colibrí de Chillán. Fue justamente este último el que resultó ser el mejor evaluado tomando en cuenta que “Hubo una progresión. Se esforzaron por entregar una oferta lúdica más variada, hicieron contacto con redes, hicieron mucho trabajo con la comunidad, con los padres. Desde ese punto de vista se destacaron”, explica Paulina Fernández, profesional de apoyo de Cobertura.
De hecho como cierre del programa el equipo de profesionales del Jardín preparó una fiesta de disfraces en la que participaron los niños y sus padres. La directora Stephanie Gillmore, comentó respecto a los resultados obtenidos que la idea era que “los niños disfrutaran, que pudieran tener actividades más entretenidas. Todo el mundo se esforzó y trabajamos para eso realizando juegos de agua, comidas saludables, yoga, actividades en el patio, paseos, desfiles de moda. Todos los días nos preguntábamos qué hacer, hacíamos reuniones e íbamos probando”.
En cuanto al trabajo con los padres reconoció que no fue fácil al principio. “Acá lo importante era ganarse a los papás, que supieran que sus hijos iban a estar bien, que iban a ser cuidados y que confiaran, porque no es lo mismo tener a una tía todo un año, a una tía por un par de meses”.
El éxito del programa no es fortuito, pues implica un trabajo que parte con mucha anticipación, así lo aclara Paulina Fernández. “Hay una coordinación regional bastante amplia y previa que parte en octubre-noviembre con la focalización de los jardines que elegimos para trabajar, luego con la distribución de cupos. Tenemos también todo lo que es la capacitación de las trabajadoras que este año le sumamos algunos días especiales para las directoras y educadoras”.
Victoria Valenzuela, una de las mamás que se vio beneficiada por las actividades efectuadas en el Jardín Colibrí no dudó en calificar el programa como “muy bueno para mí, porque no sabía qué hacer con mi hijo. Tenía que dejar de trabajar para poder cuidarlo, así que me ha ayudado mucho en este tiempo. Las tías se han portado un 7 conmigo y mi hijo está súper bien, más estimulado y se da con más personas”.






