Creando material educativo con desechos
“Reciclar, reutilizar, reducir”. Las famosas tres “R”, fue la frase más utilizada por las 50 agentes educativas de la región Metropolitana que expusieron diversas iniciativas pedagógicas para implementar en los jardines infantiles.
Entre ellas, está la actividad del jardín infantil y sala cuna San Gregorio, de la comuna de la Granja, quienes se inspiraron en su Proyecto Educativo Institucional (PEI) el cual es de cuidado de medioambiente, para involucrar de mayor manera a niños y niñas en el cuidado del patio y las plantas. Estrella Barraza, asistente de párvulo del jardín, nos cuenta cómo surgió su propuesta: “Les expliqué a los niños a lo que iba nuestro sello, cómo se llamaba nuestro jardín y a lo que iba involucrado el jardín. Y me propuse implementar eso, porque no había para ellos un juguete a nivel de ellos: todas las escobas son grandes, todos los rastrillos son grandes. Así que me di la idea de hacer los rastrillos y las escobas a la altura de ellos”.
Es así como ocupó la pala plástica de la tía del aseo y el escobillón, juntó el palo con las cerdas del escobillón y así creó escobas del tamaño de los niños. Para hacer los rastrillos, aplastó botellas de plástico, las que luego les cortó desde la base hacia arriba, diversas líneas verticales y luego ató a un palo de “pala”. “A los niños /as les encanta, porque una escoba normal es muy grande y pesada para ellos y ellos necesitan jugar con algo que esté a su nivel”, remata Estrella Barraza.
“Necesitábamos material de patio, ya que teníamos mucho material de sala. Y le pasamos botellas, le pasamos témperas y (los niños/as) felices. A las familias le tuvimos que explicar que necesitábamos material que se pudiera volver a usar”. Rocío Bobadilla, asistente de párvulos jardín infantil y sala cuna Huellitas (La Cisterna).
Un contexto diferente se vive en el jardín infantil y sala cuna Huellitas de La Cisterna, el cual es nuevo y lleva poco tiempo funcionando. Rocío Bobadilla, asistente de párvulos de Huellitas, relata que el gran desafío que enfrentaron fue convencer a las compañeras de trabajo para crear material educativo con desechos no iba a “afear el jardín”. “Necesitábamos material de patio, ya que teníamos mucho material de sala. Y le pasamos botellas, le pasamos témperas y (los niños/as) felices. A las familias le tuvimos que explicar que necesitábamos material que se pudiera volver a usar, que no lo botaran. Todo el cachureo de ellos, que no lo boten. Y le tuvimos que explicar a nuestras compañeras, porque donde todo es nuevo en el jardín, piensan que va a afear la sala. Dicen: “compremos mejor” pero lo bonito es que cuando los niños hacen algo, lo respetan, lo cuidan”, finaliza Rocío Bobadilla.
El curso se realizó entre agosto y octubre del 2018 y contó con dos jornadas presenciales más un acompañamiento virtual con tutores por e-learning.
La jornada de formación se desarrolló dentro del sistema de formación AprendeS de Integra, el que se enmarca en la Política de Calidad Educativa.










