Región de La Araucanía

“Se me llenan los ojos de lágrimas cuando veo a mis niños tan grandes”

Nidia Cares es educadora del Jardín Infantil Llampudken de Pitrufquén y, junto con felicitar a sus colegas por su día, recuerda el orgullo que le ha significado su profesión.
Por : Miguel Montenegro | 24 Noviembre 2016 | Sin comentarios

Nidia Cares, junto a los niños del Jardín Infantil Llampudken de Pitrufquén.

Había terminado recién su carrera de técnico de párvulos cuando llegó a hacer su práctica profesional en el Jardín Infantil Los Notros de Freire. Le fue tan bien que apenas terminado este proceso, fue contratada de planta. Corría el año 1989 Nidia Irene Cares Vega firmaba así su primer contrato laboral con Funaco.

Casada, con cinco hijos (Luis de 26, Sebastián de 19, Rodrigo de 16, Rocío de 12 y Máximo de 6), cuenta con orgullo que ha vivido los grandes cambios de nuestra institución, que desde 1990 pasó a llamarse Integra, desde dentro, entendiendo el crecimiento lógico pero también destacando que el espíritu y la vocación de los trabajadores se mantiene incólume.

Por lo mismo es que no quiere dejar de saludar a sus colegas educadoras de párvulos en la celebración de su día y en la semana de la Educación Parvularia, título que ella obtuvo en 1997 tras estudiar la carrera mientras trabajaba en el Jardín Infantil Los Notros. “Fue un periodo de mucho esfuerzo, de mucha entrega, pero seguía mi pasión, que es trabajar con los niños. Fue un logro personal además. Por lo mismo, quiero enviar un gran saludo a todas las educadoras de párvulos de Integra, que están en esta gran institución. Y especialmente a quienes han ingresado en este último tiempo, ya que se suman a esta gran familia”.

Luego de obtener su título, a fines de 1997 ingresa como educadora de sala cuna al Jardín Infantil Padre Las Casas, donde estuvo allí hasta el 2001, año en que ingresa al Jardín Infantil Llampudken, donde está hasta ahora. “Integra es como mi segunda casa, definitivamente. Imagínese que mis 5 hijos han estado en sus aulas. Estoy feliz aquí y es un orgullo ver cómo ha crecido nuestra institución”.

Cuenta que el cambio más grande que ha visto es que se pasó de ser un lugar donde se cuidaba a los niños, de un punto de vista más asistencialista, a uno donde la parte pedagógica y el bienestar integral es fundamental.

También se emociona al contar que, muchas veces, se ha encontrado con algunos de los niños que tuvo en sus primeros años trabajando en los jardines infantiles, “y ahora son profesionales. Claro, ellos a lo mejor no se acuerdan o no me reconocen, pero las familias les dicen “ella era tu tía del jardín”. Y reconozco que se me han llenado mis ojos de lágrimas cuando veo a mis niños tan grandes, profesionales. Incluso con hijos. Es un orgullo y una satisfacción muy grande”.

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