Una comunidad educativa con corazón azul
Vivir positívamente las diferencias y generar oportunidades educativas inclusivas desde la diversidad, aportando significativamente a la igualdad de oportunidades y a la convivencia social de calidad, con ambientes educativos enriquecidos y bientratantes que favorezcan el desarrollo y aprendizaje de todos los niños y niñas, es lo que quiso relevar el jardín infantil Puerto Aysén de Viña del Mar, en el marco del Día Mundial de la Concientización sobre el Autismo que se conmemoró en el mes de Abril.
Diego tiene 3 años de edad y está diagnosticado con Trastorno Espectro Autista, condición que no le ha impedido integrarse a la comunidad educativa del jardín, espacio en el que ha alcanzado importantes avances desde la interacción social, logrando incorporarse de manera espontánea a los grupos, participando con los niños, niñas y adultos. Avances que enorgullecen a la educadora de párvulos Barbara Rifo, quien ha sido parte fundamental de su proceso de desarrollo.
“Principalmente lo que nosotros abarcamos desde nuestro quehacer pedagógico hacia él fue el desarrollo de las emociones. Si bien es un trabajo complejo que se desarrolla a lo largo de todo el año y que también está asociado a nuestro PEI, trabajamos también harto lo que es lenguaje desde sus posibilidades de expresión porque identificamos que Diego se comunicaba y se manifestaba de distinta forma y para nosotros fue súper importante identificar las formas que Diego tenía para demostrarnos y manifestar sus emociones, sus sentimientos”, explicó la profesional”.
Barbara, detalló, que de manera paralela trabajaron con Diego el tema de la sociabilización; “en un principio, Diego, era un niño que se tendía a aislar en un sector de la sala, le costaba interactuar con el resto a pesar de que los otros niños siempre lo buscaban a él, desde la interacción; sin embargo lo que nosotros hacíamos era integrarlo a todos los procesos y a todos los momentos dentro de nuestras jornadas. Si bien, en un principio fue complejo, después lo hicimos de manera referencial, trabajamos con una tía que fue su referente donde ella lo integraba, se acercaba a él constantemente, lo invitaba, de manera mucho más personalizada. Eso ayudó bastante al desarrollo de sus habilidades, nosotros pudimos conseguir que a lo largo del año, se incorporara a las rutinas de manera mucho más positiva; al mismo tiempo, comenzó a generar mayores instancias de interacción con nosotras como adultos y con sus pares, dando a conocer sus intereses y eso fue lo que reforzamos harto”.
La Directora Regional de Integra, Angelina Cortés, señaló que a través de experiencias como éstas se concreta en la práctica el Diseño Universal de Aprendizajes. “Una Educación Inclusiva debe responder a las particularidades que se presentan en el aula, contextualizando las experiencias de aprendizaje, esto es a la diversidad y a las características de nuestros niños y niñas. Es una invitación permanente a compartir una vivencia de humanidad, respetuosa de todos los integrantes de la comunidad educativa; un encuentro en que todos comparten distintas perspectivas, valoran las diferencias existentes y construyen ambientes amorosos”.





