Fundación Integra presenta libro de “Educación transformadora para el desarrollo humano y sostenible”

Motivados por compartir las experiencias y aprendizajes acumulados en estos últimos años, Fundación Integra, lanzó el libro “Educación Transformadora para el desarrollo humano y sostenible: un desafío para equipos educativos de Fundación Integra”, que junto con mostrar los avances de la instalación del modelo de educación transformadora en salas cuna, jardines infantiles y modalidades no convencionales, da a conocer estrategias formativas implementadas en todo el país.

En el texto, están las definiciones de qué entendemos por educación transformadora y educación emocional relevando sus aportes en el desarrollo holístico de niñas y niños. A su vez, documenta las distintas formaciones que recibieron trabajadoras y trabajadores de la institución como parte del Sistema de Formación Continua Aprendes, que busca diversificar estrategias y metodologías para fortalecer los conocimientos, habilidades y actitudes de sus equipos con el fin de que se plasmen en sus prácticas cotidianas con toda la comunidad educativa.

Asimismo, se detallan algunos proyectos que se realizaron en distintos establecimientos educativos, en donde se promovieron expresiones artísticas, el contacto y reconocimiento del mundo que los rodea, la participación ciudadana, la importancia del juego que impactó positivamente en niñas, niñas, sus familias y la comunidad en que están insertos.

Explicando el sentido del libro, el Director Ejecutivo, Carlos González, declaró que “esta publicación recoge un proceso institucional que ha perdurado en el tiempo, que busca construir un desarrollo humano sostenible, situando a las niñas y niños como sujetos de derechos y ciudadanos activos de la sociedad en el centro de la gestión institucional, reconociéndoles como personas únicas, irrepetibles y protagonistas de sus aprendizajes”.

Complementando lo anterior, la presidenta de Integra, María Victoria Peralta, indicó que “estamos sentando las bases en el marco de un desarrollo humano y sostenible, impactando positivamente en prácticas pedagógicas que sean coherentes con el contexto sociocultural y natural, aportando a instalar una educación transformadora, que parte por hacerlo en cada uno para un mundo mejor más sano y acogedor”.
La publicación se encuentra disponible aquí para su revisión y descarga.

Comunidades educativas son reconocidas como promotoras de los derechos de la niñez

La comunidad educativa del jardín infantil Los Olivos, en Ovalle, recibió con alegría y orgullo la placa que los reconoce como “Comunidad educativa promotora de los derechos de la niñez”, en el marco del proyecto estratégico de fortalecimiento del rol de garantes en este ámbito.

Esta iniciativa nacional, liderada por la Dirección de Promoción y Protección Integral de los Derechos de la Niñez, consideró -durante 2025- un proceso de autoevaluación por parte de los equipos y una evaluación de profesionales del equipo regional, contemplando indicadores en dimensiones como participación y protagonismo de niñas y niños, gestión de la convivencia, ambiente seguro, estilos de vida saludable, protección de derechos, participación de las familias y vinculación con redes, entre otros indicadores.

La directora del jardín infantil Los Olivos, Yessica Opazo, agradeció y dijo sentirse honrada por encabezar la recepción de esta distinción. “Esto nos sigue desafiando y no termina aquí. Siempre se pueden tener mejoras y entregar una mejor educación a los niños y niñas, sobre todo ahora que estamos trabajando fuertemente priorizando las relaciones bientratantes, que las niñas y los niños se sientan cómodos, acogidos, enfatizando en nuestro PEI, que es aprendiendo en comunidad con amor, un amor que nazca del corazón, de la humanidad, y que llegue a los niños y niñas y que aquí sean felices. Esta es la validación de un trabajo que hemos hecho durante muchos años”, recalcó.

Pablo Herrera Díaz, jefe de Promoción y Protección Integral de los Derechos de la Niñez, y Jonathan Moris, profesional de Prevención de Riesgos del mismo departamento, acompañaron a la Directora Regional, Susana Veas, quien hizo entrega de esta placa de reconocimiento y sostuvo que “las prácticas pedagógicas con enfoque de derechos contribuyen a una sociedad más justa, formando desde la primera infancia personas respetuosas, empáticas y conscientes de sus derechos y los de otros. Los equipos educativos transforman la política pública en experiencias concretas de bienestar y aprendizaje, haciendo realidad los derechos de la niñez en cada interacción cotidiana”.

Herrera, por su parte, señaló que llevar a cabo este proyecto estratégico es un anhelo de larga data. “Buscamos que se puedan promover los derechos de manera integral, no solamente prevenir el maltrato y garantizar el cuidado y bienestar, sino en el más amplio sentido, por ejemplo, garantizando ambientes seguros y confortables, que nos vinculemos con las redes comunitarias, hacer trabajo con familias, implementar el programa alimentario considerando las necesidades de niñas y niños, activar los protocolos de prevención de riesgos, de prevención del maltrato en todos los contextos”, indicó.

Cabe señalar que la obtención de este reconocimiento simboliza el compromiso institucional y de la comunidad educativa con la promoción de los derechos de la niñez. Da cuenta de un proceso formativo, colaborativo y progresivo, que destaca las buenas prácticas observadas, de acuerdo con los criterios definidos, y que invita a continuar desarrollando acciones que fortalezcan la calidad de las respuestas y la mejora continua.

Fundación Integra: un legado que sitúa a la niñez en el centro de la gestión institucional

Asumir la Dirección Ejecutiva de Fundación Integra, el 4 de septiembre de 2023, fue un profundo honor y, al mismo tiempo, una enorme responsabilidad. El contexto era desafiante y complejo para el país y la educación parvularia. Era un momento de transformaciones sociales profundas, marcado también por los efectos de una pandemia que impactó los procesos educativos y, con ello, los aprendizajes significativos y bienestar integral de niñas y niños, y una ciudadanía informada que exigía –y lo sigue haciendo– mayor claridad, pertinencia y coherencia ética en la gestión pública.

Asumí esta responsabilidad con la convicción de que debíamos resignificar nuestro quehacer institucional.  Tras más de 11 años siendo parte de esta institución, tengo la certeza de que cada decisión y cada acción deben estar orientadas a aquello que da sentido a nuestra labor: el desarrollo pleno, el bienestar integral y la felicidad de niñas y niños. Ese ha sido el norte que ha guiado este período de trabajo compartido, proyectando nuestra tarea con amor y compromiso por la niñez.

Este propósito se expresó con claridad en la Carta de navegación 2024 – 2026: con amor y compromiso por la niñez, una hoja de ruta que definimos colectivamente y que reconoce a niñas y niños como sujetos de derechos y ciudadanos activos de la sociedad en el centro de la gestión institucional, relevando, además, el rol de trabajadoras y trabajadores como garantes de derechos y agentes de cambio social.

Los avances logrados durante este período reflejan ese compromiso colectivo, que se expresa también en la Memoria Institucional. Hoy destacamos con orgullo que 812 comunidades educativas fueron reconocidas como promotoras de los derechos de la niñez, superando ampliamente la meta institucional, lo que se suma a la actualización del Protocolo de Sospecha de Vulneración de Derechos de Niñas y Niños.

Junto a ello, implementamos el Plan Nacional de Gestión de Cobertura y Asistencia, fortalecimos el uso de la capacidad instalada alcanzando un 89% de uso de capacidad según matrícula de niñas y niños. Además, logramos una asistencia promedio de un 63,5%, aumentando en 6,3 puntos porcentuales en comparación al año 2022.

Sabemos que una educación transformadora requiere instituciones que aprendan y mejoren continuamente, por esto desde 2024 impulsamos el proyecto estratégico Sistema de Retroalimentación Continua, a través de procesos de sensibilización, formación y generación de espacios de diálogo en todos los niveles de la institución.  En coherencia con este esfuerzo, avanzamos también en la implementación del Plan Nacional del Protocolo de Riesgo Psicosocial, desplegando más de 3.400 medidas a nivel nacional.

Escuchar de manera activa a las familias fue un eje central de nuestra gestión, reconociendo su rol como primeros educadores de niñas y niños y actores fundamentales del proceso educativo. Los resultados dan cuenta de ello: 96,6% de las familias encuestadas recomendaría una sala cuna o jardín infantil de Fundación Integra, con una satisfacción global promedio de 6,6 en una escala de 1 a 7.

Otro aspecto clave fue la ejecución del Plan Nacional de Simplificación de la Gestión Institucional, para reducir la carga administrativa, desconcentrar decisiones y facilitar el trabajo en los establecimientos educativos y en oficinas. A la fecha, se han implementado 27 medidas, contribuyendo a una gestión más ágil, pertinente y cercana a las comunidades.

Mirados en perspectiva, estos avances reflejan el aporte de Fundación Integra al patrimonio de la educación parvularia pública en Chile y al desarrollo del país. Un legado de 35 años de historia, plasmado en una Memoria Fotográfica que nos invita a mirar los orígenes de esta noble institución para proyectar el futuro. En este período, hemos reafirmado el compromiso de resguardar este proyecto público imprescindible, que sitúa a la niñez en el centro de su quehacer institucional y orienta su actuar con amor, compromiso y valentía.

Hoy puedo decir con orgullo que Fundación Integra no solo es una institución referente en educación parvularia, sino un proyecto que ha sabido crecer, aprender y transformarse, manteniendo siempre una certeza inalterable:  que cuando priorizamos el bienestar y el desarrollo de la niñez en nuestras decisiones, estamos contribuyendo también a un mejor futuro para Chile. Confío en que este camino continuará fortaleciéndose, con la misma vocación pública y responsabilidad que han guiado el trabajo de la institución durante estos años.

Un abrazo cariñoso con sentido de gratitud, valoración y reconocimiento a su labor transformadora que trasciende en la vida de miles de niñas y niños.

 

Carlos González Rivas 

Director Ejecutivo de Fundación Integra

 

Autoridades dan inicio al año parvulario 2026 relevando la importancia de la asistencia a los jardines infantiles

Con la convicción de que la educación inicial es el pilar de la equidad social, se llevó a cabo en el jardín infantil “Ayllu”, de JUNJI en la comuna de Coquimbo, la inauguración oficial del Año Parvulario 2026. Autoridades regionales enfatizaron en la operatividad del servicio, la importancia de la asistencia regular y en la preparación de los equipos educativos para recibir a miles de párvulos en un entorno seguro y bientratante.

La red regional, compuesta por las 127 unidades educativas de JUNJI, los 63 establecimientos de Fundación Integra y los jardines infantiles de los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP) Puerto Cordillera y Elqui -bajo modalidad VTF-, comenzaron sus funciones garantizando trayectorias educativas de calidad.

Cabe destacar que la JUNJI posee una cobertura regional para atender a 6.501 niños y niñas en sus jardines de administración directa y alternativos, mientras que la Fundación Integra dispone de una capacidad para 4.338 párvulos.

La asistencia como motor de aprendizaje

Para este 2026, el eje estratégico es la asistencia regular. Marco Antonio Ávila, director regional de JUNJI, subrayó que la educación parvularia es el espacio donde se cimentan las bases del lenguaje y la socialización. “Junto a Fundación Integra, queremos transmitir que cada día cuenta. En el jardín se corrigen las desigualdades de origen a través de experiencias significativas diseñadas por equipos idóneos para el desarrollo integral”, señaló.

En esa línea, la directora regional de Fundación Integra, Susana Veas, destacó el valor del entorno educativo. “Desde la sala cuna se inicia la trayectoria de aprendizaje. Nuestro desafío es que estos espacios estén llenos de vida y juego, pues la sonrisa y el bienestar de los niños son el motor que impulsa a nuestros equipos”, dijo.

El impacto positivo en las familias quedó reflejado en el testimonio de Macarena Bonilla, apoderada del nivel medio mixto del jardín Ayllu, quien señaló que “para mi hijo Bruno, el jardín ha sido espectacular. Se adaptó desde el comienzo y como familia nos sentimos plenamente apoyados. Aquí no solo vienen a jugar, a través del juego, descubren el mundo cada día”.

El inicio de este nuevo ciclo consolida el trabajo que ha desarrollado desde el 2022 JUNJI y Fundación Integra, conformando un ecosistema público robusto que pone a la infancia en el centro de la gestión regional. En ese sentido la educación parvularia es el primer paso de un camino lleno de posibilidades para que cada niño y niña asista, aprenda y crezca en comunidad.