Los cientos de kilómetros que separan las regiones de Antofagasta y Coquimbo de Atacama, no fueron una excusa para que trabajadoras que se desempeñan en jardines infantiles y salas cuna de Fundación Integra quisieran emprender un viaje para profundizar y diversificar sus conocimientos sobre la labor que llevan a cabo, esta vez, en territorios distintos y distantes. Lo anterior, a través del programa de pasantías que desarrolla la institución de educación inicial.
Es así como asistentes administrativas, agentes educativas y auxiliares de servicio de la entidad armaron sus maletas con ganas y anhelos para participar durante una semana en un establecimiento de educación parvularia ubicado en un diferente contexto respecto al propio, incorporándose a las tareas cotidianas de un equipo de trabajo y siendo un integrante más de un grupo familiar. Y, por qué no, para también descubrir los paisajes e intereses turísticos que acoge cada lugar.
Cabe señalar que la oportunidad de crecimiento profesional y personal de las funcionarias, fue posible gracias al interés de una trabajadora que asumió como anfitriona de cada pasante, para dar la bienvenida, acoger y brindar acompañamiento en la duración de la experiencia.
Al respecto, Patricia Espinoza, directora regional de Fundación Integra explica que “el programa de pasantías es una oportunidad única y muy enriquecedora para que trabajadoras puedan conocerse, compartir conocimientos y darle mayor relevancia a la trascendente labor diaria que realizan con los niños y las niñas”.
Además, la autoridad agregó que “en los jardines infantiles y salas cunas se trabaja siempre con pertinencia al contexto y la realidad de cada comunidad educativa, por lo que la relación con personas que se desempeñan en otra comuna, en otra región, es muy valioso para los párvulos, sus familias y el equipo. Esto, tanto para conocer las características propias del establecimiento, sus fortalezas, como también para visualizar las oportunidades de crecimiento”.
Aprender por contraste
Nunca se imaginó que cinco años más tarde de haber ingresado como auxiliar de servicio al jardín infantil Estrellita de Mar de la zona costera de Los Vilos, Maritza Ávalos conocería la comuna de Tierra Amarilla como reconocimiento por su compromiso y entrega con los niños y las niñas de la Región de Coquimbo. Lo que significaría no tan solo compartir prácticas y tareas con el equipo del jardín infantil Rayito de Sol, sino además comprender lo que caracteriza a la comunidad educativa del establecimiento en relación a la historia y la idiosincrasia de la localidad minera donde está situado.
“Para mí fue una experiencia nueva, muy bonita, donde la acogida de las tías fue muy buena, al igual que con los niños y las niñas que fueron muy cariñosos”, comentó sobre su estadía Maritza Ávalos, auxiliar de servicios del jardín infantil Estrellita de Mar. De igual manera, la trabajadora indica que lo que la impulsó a participar de la iniciativa fue que “quería observar y tener nuevas experiencias. Y estar acá me gustó mucho. Yo no conocía la Región de Atacama, sólo había viajado hasta La Serena y aquí son otros aires”.
Y en su periplo, estuvo presente a cada momento Alejandra Carrasco, anfitriona y agente educativa del jardín infantil Rayito de Sol. La profesional, señala que la experiencia “fue muy novedosa para mí, ya que pude conocer a una tía que viene de otra región, parte de su vida y lo que realiza, además del equipo de donde ella viene. La esperamos con mi familia con los brazos abiertos, para que se sintiera acogida, como si estuviese en su casa. Y como familia le dijimos que la casa es chica pero el corazón es grande”.
La experiencia, aunque en un horizonte con diferentes matices pero con un similar propósito, también tuvo la suerte de vivir Meyvi Pinto, agente educativa del jardín infantil Corona del Inca de Copiapó que arribó hasta Antofagasta para desarrollar el programa de pasantía. La asistente de aula cuenta que se aventuró a la otrora desconocida región para vivir durante una semana la realidad del jardín infantil Los Pampinitos y su gente, donde pudo reconocer y comparar su propia cotidianeidad. En la oportunidad, también tuvo la posibilidad de explorar los sitios de interés turístico e histórico de La Perla del Norte.
“Todos los días hay algo que conocer, todos los días me sorprendo y todos los días aprendo. Mi experiencia fue muy buena, muy grata, fue muy positiva. Fui muy bien acogida y me gustó mucho observar otra realidad, para saber cómo funciona”, aseveró Meyvi Pinto, agente educativa del jardín infantil Corona del Inca.
Este es mi jardín
¿Cómo llegó la tía?, ¿en avión, barco o bus? Fueron algunas de las preguntas que hicieron los niños y las niñas de los establecimientos participantes del programa de pasantías. Y para responder sus interrogantes y dar la bienvenida a la visita, los equipos educativos organizaron la actividad “Este es mi jardín”. En la iniciativa, realizaron experiencias pedagógicas y prácticas para dar a conocer el sello pedagógico que caracteriza a la comunidad educativa.
De esta manera, el jardín infantil Rayito de Sol de Tierra Amarilla realizó una feria de vida activa, para evidenciar sus principales líneas de trabajo dedicadas al vínculo afectivo, alimentación saludable y la actividad física. En este sentido y de acuerdo a las palabras de su directora, Ana María Jiménez, “la tía pasante pudo participar en cada uno de los niveles, donde fue recibida con mucho entusiasmo. La experiencia de su llegada fue muy provechosa, porque pudimos hacerla parte en todos los ámbitos, desde las relaciones humanas hasta el quehacer diario, esperando que se sintiera como en casa. Esto también siendo empática, considerando que es una compañera de nosotras pero de otra región”.
En paralelo, en el jardín infantil Villa San Pedro de Huasco también aprovechaban de igual manera la oportunidad para relevar la historia del recinto educativo y las bondades de la zona costera y olivera. Por lo que Karla castillo anfitriona y educadora de párvulos realizó un recorrido por los principales puntos de interés de la comuna con Silvana Silva, asistente administrativa del jardín infantil Los Cariñositos de Antofagasta.
“Ya hemos tenido pasantes y anfitrionas en varias oportunidades y la experiencia ha sido muy buena. Entonces como equipo pensamos que es muy valioso el tiempo y el conocimiento que compartimos, porque hay cosas que uno va aprendiendo y quiere mejorar y otras que tenemos en el jardín y queremos mostrar porque nos sentimos orgullosas. Nos gustaría mucho participar cada año, porque tenemos mucho que aprender y también que enseñar”, concluye resumiendo el sentir común respecto al programa de pasantías la directora del jardín infantil Villa San Pedro de Huasco, Claudia Contreras.


