Educación Transformadora: 8 jardines infantiles de la Norponiente avanzan en su implementación
¿Qué implica transformar y qué la diferencia de innovar o cambiar? ¿Qué es la transformación humana? ¿Qué es el desarrollo sostenible y qué implicancias tiene en la vida de las personas, de los niños y las niñas?
Estas fueron algunas de las interrogantes sobre las que reflexionaron las asistentes al curso “Educación transformadora para un mejor desarrollo humano y sostenible” realizado durante el 2024 en la Región Metropolitana. En él participaron una triada por jardín infantil, compuesta por: directora, educadora y asesora; además de las respectivas jefas de los departamentos de educación regionales Norponiente y Suroriente.
“Invitamos a todas y todos a no dejar de reconocer que las personas adultas, niñas y niños somos seres sentí-pensantes y que ello se presente en el desarrollo de nuestro quehacer pedagógico, desde un objetivo, una forma de evaluar, un gesto, una frase o una actitud, o nuestro estado de ánimo tendrá efectos en ellas y ellos” se planteaba en el curso, liderado por la presidenta de Fundación Integra, María Victoria Peralta junto con la Dirección de Educación.
“El curso nos invitó a deternenos y mirar, a volver a encantarnos con la educación parvularia. A comprender y entender que si no me transformo es imposible transformar. Es una nueva mirada a la forma de enseñar y a cómo respondemos de manera oportuna a niños y niñas desde lo esencial, el juego. A considerar el medio natural como recurso valioso para el descrubrimiento de nuevos conocimientos y experiencias significativas que nos marcarán para toda la vida” destacó Lorena Orellana Azúa, quien es directora del Jardín Infantil Sargento Candelaria de Huechuraba y una de las participantes del curso.
Junto con este centro educativo, de nuestra región también fueron parte: Gotitas de Amor de Cerro Navia, El Castillo Dorado de Peñaflor, Dra. Eloísa Díaz de Independencia, Rucamanque de San Bernardo, Tremün Kiñerun de Colina, Marcela Paz de Maipú y Mi Huertito Travieso de Til Til.
Tres experiencias transformadoras
Cada equipo debió presentar un proyecto de transformación de su jardín infantil, con miras a ser implementado durante este año. En este contexto, la triada de El Castillo Dorado formuló la iniciativa “Cultivando bienestar, cosechando aprendizajes”, que nace buscando ser un espacio de bienestar, tranquilidad y autoconocimiento para el equipo y que, desde allí, se implementa posteriormente con niñas y niños.
Hierbas medicinales, almácigos, mantención de los espacios al aire libre, taller de yoga y de greda han sido algunas de las actividades que han realizado como equipo. “Este contacto con la naturaleza se transformó en un momento de calma para el equipo y en una fuente de oportunidades de aprendizaje que, en cierta medida, habíamos olvidado” precisó María José Vergara, directora de este jardín infantil.
Este proyecto lo han ido incorporando en las aulas, tanto con experiencias educativas como con algunos rincones con seres vivos para que niñas y niños puedan interactuar con ellos. Así han ido aprendiendo sobre ciclos de vida y cuidado de la naturaleza.
Por su parte, la triada del Jardín Infantil Mi Huertito Travieso elaboró el proyecto “Abriendo las puertas al arte”. Esta iniciativa implementa la música en distintas experiencias con niños y niñas. Para ello, el equipo educativo está aprendiendo a tocar instrumentos musicales en talleres que facilita su directora, Karina Díaz Astorga. Para el segundo semestre tienen contemplado sumar a las familias en estos talleres, cumpliendo así también con el objetivo de fortalecer su participación. La finalidad de este proyecto es enriquecer profundamente el desarrollo integral de niños y niñas, ya que a través de la música estimula el lenguaje, la motricidad, la expresión emocional y la creatividad, entre otros aspectos.
La triada del Jardín Infantil Rucamanque diseñó “Mi jardín: un lugar de armonía, juego y aprendizaje”. Este proyecto busca otorgar espacios de bienestar, armonía y juego a través de una rutina flexible y en diversos ambientes educativos que favorezcan la socialización, exploración, autonomía y tranquilidad. Para ello, durante dos meses y antes de su ingreso a la sala, niños y niñas, junto con sus familias regaban y cuidaban plantas que habían sembrado. Esta acción se transformó en parte de la rutina diaria, contribuyendo a generar un ambiente más armónico desde el inicio de la jornada.
Esta estrategia se suma a la reorganización de los espacios educativos externos e internos, intencionando el juego libre y el cuidado, tanto hacia los demás, como al entorno. Asimismo, el equipo busca que la jornada fluya de manera natural entre un periodo y otro, siempre desde el juego y la exploración. “Ha sido un proceso paulatino, muchas veces no contamos con los tiempos y disponemos de pocos recursos, pero nuestro equipo tiene el compromiso y la intención de querer hacer y avanzar en generar este bienestar desde esta mirada transformadora” resaltó Claudia González Cáceres, directora de este jardín infantil.
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