Ximena Retamal es educadora de uno de los Jardines Sobre Ruedas de la región. Salía de vacaciones el viernes 27 de enero, y en el desayuno de despedida la Directora Regional, Isabel Oyarzún, les comentó que la Institución movilizaría a equipos a las regiones afectadas por los incendios forestales, para trabajar con los niños y niñas. Sin pensarlo dos veces, se ofreció de inmediato para partir el lunes al Biobío. Luego de 3 días de trabajo en terreno, este es su testimonio.
“Ha sido una semana súper intensa y cansadora, que se olvida por todo lo gratificante que es recibir todo el cariño de los niños y niñas afectados por esta catástrofe. Ver sus caritas sonriendo, jugar, contenerlos, escucharlos hablar sobre el miedo que sintieron y que poco a poco comienza a quedar atrás, simplemente no tiene comparación.
Estamos trabajando en el gimnasio municipal en la localidad de Ranguelmo, comuna de Coelemu. Es una localidad que no se quemó, pero sí tuvo que ser evacuada por lo inminente que era que el incendio quemara la localidad y las familias tuvieron que irse a albergues. Ahora ya han vuelto a sus casas, pero la normalidad no ha vuelto, el pueblo sigue en zona de peligro y lo resguarda Carabineros y los militares para prevenir incendios intencionales.
Hemos trabajado con hasta 49 niños, de 1 hasta los 15 años. Atendemos desde las 11 hasta las 5 de la tarde, realizando actividades lúdicas, como baile entretenido, pintacaritas, cuentacuentos, talleres de pintura, juegos de psicomotricidad, entre otros.
Los niños nos cuentan del miedo que sintieron de las llamas, de perder sus casas, de quedarse sin donde vivir. Pero poco a poco el trabajo que hemos realizado los ha ayudado a volver a la rutina, a jugar, a divertirse, a volver a vivir como niños. Ellos mismos nos dicen que están más tranquilos, más felices, más acompañados.
Ha sido bien cansador. Todas las mañanas llegamos a la Oficina Regional del Biobío para tomar el móvil y salir a la localidad. Nos acompañan 2 o 3 personas de la Oficina Regional, muy bonito el trabajo en conjunto con todo Integra. Estoy súper contenta, porque sentía que no me podía ir de vacaciones sin hacer nada por ayudar a los niños y niñas que han estado sufriendo. Necesitaba ir a ayudar, a estar con ellos, a contenerlos. y jugar. Mis vacaciones se atrasaron un poco, pero serán mucho más completas con las caritas contentas que hoy veo”.


