Iniciamos el Mes de la Educación Parvularia junto a Mi Jardín al Hospital

Con regalos, alegrías y mucha diversión, la región del Biobío da inicio al mes de la educación Parvularia, instancia donde la directora regional de la entidad, Patricia Escobar, y el seremi de Educación, Fernando Peña efectuaron una visita a las salas de hospitalización de pediatría, ocasión en que pudieron observar el trabajo de las educadoras de la modalidad, el cual permite que los niños y niñas hospitalizados pueden acceder a los beneficios de la educación parvularia por medio de juegos y experiencias educativas breves, fortaleciendo el aprendizaje y desarrollo integral de los más pequeños. Al mismo tiempo, el equipo realiza un labor con las familias tendiente a potenciar vínculos y el rol parental y previniendo dificultades asociadas al proceso de hospitalización.

“Sabemos lo que incide y lo que marca la educación parvularia, como transforma la vida de un niño” con esas palabras el secretario ministerial destacó la importancia de educación inicial y el “tremendo trabajo” que hacen todas las profesionales. Respecto a la visita sostuvo que “en este mes especial quisimos celebrar en el Hospital Higueras con este programa que reúne a educadoras de párvulos en torno a la atención de niños y niñas hospitalizados y que reciben un servicio realmente maravilloso”, agregando que la modalidad lo que busca es abrir espacios, dar mejor cobertura y entregar mejores condiciones de dignidad a todos los niños, una acción que está en línea con “Los niños primero” presentado por el presidente Piñera y que más que un slogan es “una realidad que queremos hacer palpable y visible”.

Patricia Escobar Undurraga, directora regional Integra Biobío, junto con indicar que en el inicio del mes de la Educación Parvularia quería hacer llegar un fuerte abrazo a todas las educadoras de párvulos que con gran entrega dan atención de calidad a los niños y niñas, explicó que en el hospital trabajan dos educadoras que “aportan todo su profesionalismo, toda su vocación para de alguna manera brindar a los niños que están hospitalizados atención y compañía, a través de actividades lúdicas y de juegos.”

En tanto las educadoras encargadas de “Mi jardín al hospital” en el hospital Higueras, Macarena Forcael y Deyanira Vera, coincidieron en señalar que estaban orgullosas de trabajar en esta modalidad que es totalmente diferente pues hay que saber entregar mucha fuerza, alegría y contención a las familias y a los niños. Además, comentaron que todo el trabajo es planificado y que todo implica un aprendizaje:

“Aquí los niños no sólo se viene a jugar, también vienen a aprender. Con la pedagogía del humor hacemos más grata la estadía de los niños”,

 

 

El amanecer de Huaro y Quilaco

Los niños y niñas de Huaro y Quilaco sonríen y juegan. En sus manos pintadas de colores, en sus movimientos que hacen rondas y persiguen una pelota, y en sus voces que juntas hacen melodías, brotan la alegría y esperanza que guía a las familias que lo perdieron casi todo por los incendios forestales y que hoy comienzan a reconstruir sus vidas.

Para compartir y jugar con los niños, y también aprender de ellos, viajaron a estos sectores rurales de la provincia de Bío Bío, Rodrigo Jara y Constanza Correa, del equipo regional de Los Lagos. Ellos, al igual que los profesionales Diego Ríos y Marina Henríquez, se sumaron a las actividades que organizó Integra en las zonas más afectadas para brindar apoyo y contención en terreno a los niños y sus familias.

Al ritmo de una guitarra, en una ronda o saltando, o bien desplegando toda su creatividad e imaginación para realizar dibujos y pinturas, los niños y niñas tuvieron un espacio para jugar y ser felices, en compañía de Rodrigo, Cony y colegas provenientes de otras regiones del país.

“El trabajo acá ha sido precioso y muy duro al mismo tiempo”, asíapoyo18 resume Constanza la experiencia vivida como parte del equipo Jardín sobre Ruedas en la zona. “El paisaje es bastante desolador, yo no había mirado mucho las noticias sobre los incendios, y de verdad es impactante ver los bosques quemados, y las casas que no sé cómo lograron salvarse de la destrucción”.

Pero para Constanza, conversar con los niños y las familias y escuchar sus historias, resultó todavía más estremecedor. “Tienen relatos muy claros y tristes de lo que ocurrió,  de sus mascotas que fallecieron, de los campos quemados, de sus miedos, al ver que el fuego estaba tan cerca”.

Sin embargo, también fue una experiencia positiva “estar con los niños, verlos jugar, reir, desconectarse un rato, además de compartir con las familias y lograr que las mamás se distraigan un rato. Ha sido necesario, y creo que se van a seguir necesitando voluntarios para dar contención y estar con los niños”.

Realizar una labor tan valiosa como necesaria con los niños y niñas, requería de un compromiso especial. Y es así que Rodrigo y Constanza destacan que “fue muy bonito el trabajo de equipo, conocer compañeros de otras regiones, con una tremenda disposición y entrega, todos sin preocuparse de la hora en que se salía o regresaba, creando un ambiente muy rico y motivante”.

Jardín sobre Ruedas

“La acogida del equipo de Bío Bío fue espectacular, nos recibieron y explicaron cómo funcionaba todo, y nos orientaron y acompañaron, por lo que daban ganas de quedarse aunque fuera agotador”.

¿Qué destacas de la experiencia vivida?

“Creo que la capacidad de resiliencia de las familias y de los niños, además de la generosidad de harta gente que ha venido a ayudar. Se ven cabros que están apagando focos de incendios, personas que vienen a entregar donaciones y distintas instituciones apoyando. La solidaridad ha sido valiosísima, y destacaría también, la importancia de estar con los niños, se necesita escucharlos y contenerlos”.

Después de varios días recorriendo con Jardín sobre Ruedas algunas zonas afectadas, Rodrigo y Constanza comienzan a transitar más de 500 kilómetros para retornar a sus hogares, llevando en su equipaje una mezcla de emociones, recuerdos imborrables y nuevos amigos. Y, claro, la certeza de que hay presente y futuro en estas tierras.

En Huaro y Quilaco está amaneciendo. Y, a pesar de todo lo vivido, los niños y niñas sonríen y juegan.

 

“No me podía ir de vacaciones sin hacer algo por ayudar”

Ximena Retamal es educadora de uno de los Jardines Sobre Ruedas de la región. Salía de vacaciones el viernes 27 de enero, y en el desayuno de despedida la Directora Regional, Isabel Oyarzún, les comentó que la Institución movilizaría a equipos a las regiones afectadas por los incendios forestales, para trabajar con los niños y niñas. Sin pensarlo dos veces, se ofreció de inmediato para partir el lunes al Biobío. Luego de 3 días de trabajo en terreno, este es su testimonio.

“Ha sido una semana súper intensa y cansadora, que se olvida por todo lo gratificante que es recibir todo el cariño de los niños y niñas afectados por esta catástrofe. Ver sus caritas sonriendo, jugar, contenerlos, escucharlos hablar sobre el miedo que sintieron y que poco a poco comienza a quedar atrás, simplemente no tiene comparación.WhatsApp Image 2017-02-01 at 15.46.49

Estamos trabajando en  el gimnasio municipal en la localidad de Ranguelmo, comuna de Coelemu. Es una localidad que no se quemó, pero sí tuvo que ser evacuada por lo inminente que era que el incendio quemara la localidad y las familias tuvieron que irse a albergues. Ahora ya han vuelto a sus casas, pero la normalidad no ha vuelto, el pueblo sigue en zona de peligro y lo resguarda Carabineros y los militares para prevenir incendios intencionales.

Hemos  trabajado con hasta 49 niños, de 1 hasta los 15 años. Atendemos desde las 11 hasta las 5 de la tarde, realizando actividades lúdicas, como baile entretenido, pintacaritas, cuentacuentos, talleres de pintura, juegos de psicomotricidad, entre otros.

Los niños nos cuentan del miedo que sintieron de las llamas, de perder sus casas, de quedarse sin donde vivir. Pero poco a poco el trabajo que hemos realizado los ha ayudado a volver a la rutina, a jugar, a divertirse, a volver a vivir como niños. Ellos mismos nos dicen que están más tranquilos, más felices, más acompañados.

Ha sido bien cansador. Todas las mañanas llegamos a la Oficina Regional del Biobío para tomar el móvil y salir a la localidad. Nos acompañan 2 o 3 personas de la Oficina Regional, muy bonito el trabajo en conjunto con todo Integra. Estoy súper contenta, porque sentía que no me podía ir de vacaciones sin hacer nada por ayudar a los niños y niñas que han estado sufriendo. Necesitaba ir a ayudar, a estar con ellos, a contenerlos. y jugar. Mis vacaciones se atrasaron un poco, pero serán mucho más completas con las caritas contentas que hoy veo”.