Ver entrevista:
Ver entrevista:
El pasado sábado se llevaron a cabo de manera simultánea las ceremonias de titulación de la 17 etapa del Crecer+, TNS en varias regiones del país: Tarapacá, Antofagasta, Coquimbo, Valparaíso, O’Higgins, Maule, Biobío, Ñuble, Araucanía, Los Lagos y RM. Todas las ceremonias destacaron por su emotividad y simbolismo, principalmente porque las alumnas finalmente pudieron estar junto a sus compañeras y tutores de manera presencial, luego de que por la pandemia la mayoría de las clases se llevaran a cabo de manera virtual, y celebrar junto a sus familias este importante logro en sus carreras.
En la región Metropolitana se realizaron dos ceremonias, en donde se titularon 67 alumnas de la región Metropolitana Suroriente y 36 de la Norponiente. En la ocasión, nuestra directora ejecutiva agradeció a las alumnas por su entrega y compromiso al tomar esta oportunidad que les ofrece Integra y les entregó unas palabras: “En nombre de Integra les agradezco por este esfuerzo y por su convicción de su rol como verdaderas agentes de cambio social que niños, niñas, familias y comunidad merecen, entendiendo que las infancias requieren de un entorno social, educativo, familiar preparado para acompañar y acoger”
Desde el año 1998 Fundación Integra ofrece este programa a sus trabajadores y trabajadoras de jardines infantiles, que en esta etapa permitió que 469 trabajadores/as de todo el país estudiaran gratuitamente en la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación gracias a lo cual hoy cuentan con el título de técnico universitario o de nivel Superior “Asistentes de la Educadora de Párvulos”.
El programa se enmarca dentro del Sistema de Formación Continua AprendeS, el cual tiene por objetivo fortalecer las competencias y el desarrollo de las personas y equipos de Integra para cumplir con el compromiso de entregar una educación parvularia de calidad que permita transformar el mundo de niños y niñas y aportar a la construcción de una mejor sociedad.
En la sociedad actual existen ideas arraigadas -cultural e históricamente- respecto de lo que es la maternidad y de cómo se constituye, generando la percepción de que toda madre deberá vivir esta experiencia de la misma manera. Así, se han construido saberes sobre la maternidad, desde distintos ámbitos, como, por ejemplo, desde la dimensión médica, la que nos predispone a suponer que las madres poseen un conocimiento instintivo, luego del parto y producto de su biología, que les permitirá identificar y abarcar todas las necesidades de su bebé. Por otra parte, emergen creencias asociadas a diferentes credos, en que se les atribuye a las figuras femeninas, luego del nacimiento de sus hijos/as, un poder omnipotente, una energía inagotable y una bondad infinita que las embisten y acompañan desde ese momento y en la crianza.
También se observan otras creencias y consideraciones sociales sobre la maternidad que suponen que ser madre implica, explícitamente o no, el surgimiento de un amor incondicional, una felicidad expansiva y un estado de bienestar total inherente a ese nacimiento. Asimismo, parece ser que la maternidad viene a entregar automáticamente un lugar en la sociedad distinto a esa mujer, donde se creyera que algo se ha completado en ella por el hecho de haber concebido y parido. Todo ello, da cuenta que la maternidad es entendida como aquel “logro” que le daría sentido de vida, significado o finalidad a la existencia de las mujeres.
Lo anterior, contribuye a la deshumanización de la maternidad al instalarla desde un ideal de completitud, de deber ser, de placer y saber absolutista, donde se niegan otros tantos sentires que se pudieran vivenciar, asociados al nacimiento y la crianza, tales como: el cansancio por la demanda del cuidado de un hijo/a recién nacido, la incertidumbre sobre el futuro, la confusión que implica el momento de conocer a ese bebé e ir aprendiendo cómo identificar sus señales, para luego satisfacer sus necesidades. De este modo, es posible afirmar que en la sociedad no se permitiría dar espacio para que las madres se alejen de lo que se ha definido como ideal de maternar o sientan su maternidad de una manera diferente. Y cuando esto sucede o cuando las madres se permiten compartir sus temores y ansiedades en torno a su crianza, ello puede ser altamente sancionado por quienes comparten una aproximación tradicional de la maternidad.
Esta reproducción de ideal de madre también obnubila el cómo este proceso se da para cada mujer, desatendiendo al contexto en el que se encuentre. Parece existir una tendencia a homologar la experiencia y los recursos personales en todas las mujeres. No obstante, emergen variables situacionales, como lo son la realidad social, económica, cultural, geográfica, étnica, biográfica, entre otras, que podrían incidir, tanto en la forma en que se vive la maternidad, como en los estilos de crianza y cuidado. La creencia de que existe un tipo de maternidad ideal, omnipotente, placentera e incondicional, obvia una mirada situada que releve la particularidad y la experiencia de cada cual.
En este día, donde se celebra a las mujeres que son madres, celebremos con ellas reconociendo sus singularidades, definiciones, sentires y decisiones de cómo ser madre y de cómo acompañar el desarrollo de niñas/os. Permitamos espacios para reconocer y validar el ejercicio de las maternidades diversas, demos cabida a la comprensión de la diferencia en cada maternaje y acompañémosles amorosa y respetuosamente desde esa diferencia.
El Plan de Mejoramiento Educativo es una herramienta de gestión que permite organizar de manera sistémica e integrada los objetivos, metas, estrategias y acciones para implementar procesos educativos que favorezcan en los niños y niñas el aprendizaje y desarrollo pleno e integral. Estas iniciativas además permiten consolidar procesos para avanzar en el desarrollo de las comunidades educativas y concretar el Proyecto Educativo Institucional.
El proceso fue favorecido por el tiempo dispuesto por Integra para que los equipos trabajaran en su PME durante el inicio del mes de enero de este año, en que definieron metas, estrategias y acciones para el 2022 (fase anual PME), además del acompañamiento constante y directo de profesionales del área de Calidad en Mi Territorio y profesionales del departamento de Planificación y Seguimiento a la Gestión Regional.
Luego las directoras debieron enviar sus PME a través de una plataforma diseñada por la Subsecretaría de Educación Parvularia para este fin y, finalmente, profesionales de Planificación y Seguimiento de la dirección regional revisaron cada planificación, retroalimentándola y finalmente aprobándola.
¡Agradecemos a los 1.090 equipos liderados por sus directoras y a los equipos regionales que participaron con compromiso de este importante trabajo que permite a los jardines avanzar en su gestión para entregar educación pertinente y de calidad!