Comienza una nueva temporada de Vacaciones en mi Jardín

En la sala cuna y jardín infantil Limarí, de la Población Fray Jorge, de Ovalle, Fundación Integra presentó la temporada 2026 de su programa “Vacaciones en mi Jardín”, que mantiene en funcionamiento 5 establecimientos para ofrecer a 238 niñas y niños un espacio de bienestar, juego y cuidado durante enero y hasta el 20 de febrero, mientras sus familias se desempeñan laboralmente en la temporada.

“Vacaciones en Mi Jardín otorga acceso a actividades lúdicas y recreativas en ambientes seguros y de bienestar para las niñas y los niños, durante el período en que las salas cuna y jardines infantiles interrumpen su atención regular. Además del jardín Limarí, aquí en Ovalle, estarán ejecutando este programa los jardines infantiles Dulce Mirada y Botoncitos del Valle, de La Serena; Alberto Hurtado, del sector de Tierras Blancas en Coquimbo; y Perlitas de Ostión, en Tongoy”, comentó la Directora Regional de Fundación Integra, Susana Veas.

María Trinidad Castillo, jefa provincial de Educación de Limarí, participó en la actividad y destacó que, si bien el objetivo del programa tiene foco en la diversión más que en los contenidos, “de todas maneras hay muchos aprendizajes desde el punto de vista de lo personal, como socialización, respeto de los espacios, el disfrute y goce de la vida, hay un aprendizaje sumamente valioso para estos niños y niñas. Además, están seguros, porque las personas que están a su cargo entregan tranquilidad a sus padres y madres, quienes en esta época obtienen en algunos casos el sustento anual”.

Los establecimientos donde operará este año la iniciativa cuentan con materiales didácticos y elementos de protección personal, como bloqueadores solares y jockeys, para responder a las distintas necesidades que presenten las experiencias recreativas que se realicen, junto con entregar una alimentación acorde a la estación y a los requerimientos de las niñas y niños participantes.

En el jardín infantil Limarí, por ejemplo, los párvulos disfrutaron recreando un día de camping en el río, con juegos de agua, mesas de arena, burbujas y sets de baldes y palas. Estas experiencias son mediadas por los equipos educativos a cargo del programa, que este año lo componen en total 83 trabajadoras en la región, contratadas y capacitadas especialmente para Vacaciones en Mi Jardín.

Así lo dejó de manifiesto la educadora Daniela Tirado, directora de Limarí, quien indicó que “estamos proponiendo juegos divertidos, dinámicos, que les permitan protagonizar sus vacaciones. Hoy representamos el río Limarí, que es nuestro río, con juegos de agua, juegos sensoriales y hartos snacks saludables, para el fresquito del verano”, remató.

Todos diversos, todos iguales: Una carta desde el corazón

La idea era sencilla, pero desafiante. Era importante contar con el compromiso de las familias para que resultara y cumpliera con el objetivo. Y funcionó, consiguió el propósito y, de paso, reveló otros logros.

Se trata de la iniciativa “Todos diversos, todos iguales”, que lleva a cabo desde hace dos años el equipo educativo de la sala cuna Los Serenitos, de La Serena. La educadora de párvulos Andrea Bazán cuenta que consiste en invitar a las familias, tres veces al año, a redactar una carta a mano alzada y dirigida al equipo, en la cual puedan describir a sus hijas e hijos, para darlos a conocer. Qué es lo que más les gusta hacer, su comida favorita, el regaloneo que más disfrutan, en qué horario prefieren dormir siestas y todo lo que permita representarlas y representarlos en palabras.

“La cartita nos ha permitido reconocer la diversidad, las necesidades de todas y todos los niños, las características propias e intereses y, de acuerdo a eso, nosotras vamos preparando los ambientes educativos, complementamos con nuestros objetivos de aprendizaje y con eso podemos planificar, atendiendo a las particularidades”, asegura Andrea.

La apoderada Paulina Illanes, mamá de Diego Muñoz, da cuenta precisamente de uno de los objetivos del equipo: visibilizar la idea de que todos -niños y adultos- somos diferentes y tenemos distintas fortalezas. “A mí se me complicó un poquito, porque no soy muy buena para escribir, pero yo siempre he estado con Diego, entonces hemos ido de la mano en su evolución y así pude escribir y expresar. Cuando yo escribí esta carta él era muy chiquitito, porque llegó como de ocho meses al jardín. Tenía hartas cualidades, harto desarrollo motor, yo tenía muchas cosas para contar. Por ese ese lado no me costó mucho, sino que más bien redactar, pero lo hablamos en familia y fue como una actividad bien emotiva, porque es retroceder y ver cómo ha avanzado tu hijo”.

Por su parte, Nayadeth Castillo, mamá de Noah Barraza, agrega que “a mí también me costó un poco la redacción, pero yo soy muy buena para hablar, entonces le iba diciendo a mi pareja todas las cosas de Noah. Este año escribimos nuestra tercera carta describiéndolo, porque llegó de seis meses acá. La primera vez nos pidieron detallar a nuestro Noah, cómo es, qué le gusta, qué no, qué canciones escuchamos, entonces darnos cuenta de eso a nosotros como familia nos sorprendió, porque de repente uno dice ‘a todos los niños les gusta jugar a la pelota’, por ejemplo, y no siempre es así. A algunos no les gusta jugar a la pelota o con tierra. A Noah, por ejemplo, no le gusta jugar con pasto y yo no me había dado cuenta, hasta sentarme a escribirlo”, sostuvo.

Pertinencia y aprendizajes

Caracterizar a niñas y niños en el contexto de la Educación Parvularia permite que el equipo pedagógico conozca profundamente a cada uno y así personalizar la oferta educativa, favoreciendo la pertinencia y adquisición de aprendizajes significativos y garantizando un proceso educativo inclusivo.

“También posibilita anticipar apoyos y realizar ajustes adecuados, alineados con los principios de diversificación de la enseñanza, promoviendo múltiples formas de participación y aprendizaje y asegurando el acceso a todos los niños y niñas, con una mirada protagónica de la familia”, manifiesta Claudia Piñones, coordinadora de Inclusión del Departamento Educativo.

La profesional señala que la estrategia de Los Serenitos “permite conocer a cada niño y niña más allá del contexto del aula. Esta instancia incorpora la mirada afectiva y cariñosa de la familia, aportando información relevante sobre sus intereses, fortalezas y avances, especialmente observados en el entorno familiar”.

Igualmente, agrega que “durante el proceso de familiarización, esta iniciativa enriquece la caracterización centrada en las capacidades de los niños y niñas, considerando que, bajo el enfoque de Fundación Integra, la familia es el principal agente conocedor de sus hijos e hijas, particularmente en esta etapa del desarrollo, cuando se encuentran en pleno proceso de adquisición y desarrollo del lenguaje verbal. Valorar el conocimiento que las familias tienen sobre sus hijos e hijas fortalece la corresponsabilidad educativa y favorece la construcción de vínculos de confianza, fundamentales para promover la inclusión educativa”, asegura.

Elizabeth Alegría, profesional de Inclusión del equipo asesor territorial de la sala cuna, lo reafirma y se pregunta “¿cómo podríamos planificar oportunidades de juego y aprendizaje diversificadas, que sean pertinentes a las formas de aprender de las niñas y niños, si no los conocemos?, en ese sentido la caracterización de cada uno es fundamental y por eso resulta tan interesante esta estrategia de Los Serenitos. Sin duda, además de fortalecer el vínculo con las familias y el trabajo colaborativo con las mismas, es un aporte en la descripción de las particularidades de cada niña y niño, pues viene de quienes más los conocen”.

Y así lo ratifica la apoderada Pabla Rosales, mamá de Bastián García. “Nosotros elegimos Los Serenitos porque anteriormente ya estuvo mi hija Ámbar, quien actualmente tiene 10 años. Ella tiene la condición de Síndrome de Down, igual que Bastián, y en su minuto fue recibida con los brazos abiertos de forma inmediata, a diferencia de otras instituciones, donde fue rechazada solamente por tener una condición. Entonces acá al momento de que yo estaba embarazada y que Bastián venía con la misma condición, inmediatamente pensé en Los Serenitos, porque es el lugar donde a mi hija le dieron mucho cariño, donde se preocuparon de conocerla y capacitarse sobre el síndrome, se preocuparon de hablar con los profesionales que atendían a mi hija, entonces yo dije, estas tías son las que van apoyar ahora a mi Bastián”.

Respecto de la iniciativa de las cartas, la apoderada manifiesta que “como familia nos llama mucho la atención cómo el equipo se preocupa del crecimiento de cada niño y estas cartitas también son una actividad en donde se refleja eso, porque no siempre en otros jardines les interesa saber cuáles son los avances de cada niño. Acá las tías se preocupan de leer las cartitas, de ver cómo la familia se involucra en el crecimiento y el desarrollo, y de acuerdo a eso van trabajando. En el caso de Bastián, nosotros sabemos que tiene una limitación en la motricidad gruesa y es algo que también lo vamos comentado en las cartitas, anotamos sus avances a través de las terapias y las tías se suman a trabajar en ese proceso. Aquí hay un trabajo muy bonito, es una triangulación entre los terapeutas, la familia y la sala cuna. Estas cartas son un instrumento de retroalimentación y son realmente importantes para todos los niños y para todas las familias”.

Pabla Rosales asegura que “puedo decir como mamá que acá en la sala cuna hay verdadera inclusión. Se está realizando una tarea que empieza igual con todos los niños y va haciendo salvedades con cada niña y niño y ese es un interés de las mismas tías”.

Por su parte, la apoderada Angela Astorga, mamá de Antonia Núñez, sostiene que “ha sido bien emotivo. Parar un poquito, preguntarle a mi pareja o a mi mamá, cómo ven a Antonia. Para mí fue emotivo ir escribiendo y de a poco ir viendo cómo fue creciendo, qué cosas le gusta hacer y qué está aprendiendo. Su crecimiento ha sido un proceso muy rápido, tanto que uno dice ‘cómo creció de un momento a otro y ya tiene dos años y pasaron volando’. Pero al final cuando uno lo escribe se da cuenta que ha sido lento, que han pasado varias cosas y uno no se da cuenta todos los logros en ese tiempo tan reducido, ¡aprenden tanto!”

Y agrega quizás lo más relevante que esta experiencia rescata: “yo quiero que ella aprenda que el otro es distinto y que eso no es malo. Que ella también es distinta y quiero que no tenga problemas con eso, que acepte a las personas como son y que a ella también la acepten como es”.

La educadora Andrea Bazán concluye valorando la estrategia. “Es súper gratificante porque nos ha permitido visualizar a todos los lactantes. Cuando no está una carta nosotras sentimos que nos falta algo, que no estamos completas, porque nos ha permitido mucho en los procesos de evaluación, que se han convertido en coevaluaciones, junto a las familias. Realmente podemos observar los aprendizajes, tanto acá en nuestra sala cuna como en sus hogares. ¡Así es que hay que seguir!”, remata.

Un aniversario con énfasis en la memoria y el reconocimiento

Emoción, recuerdos y valoración se vivieron en la ceremonia de conmemoración de los 35 años de Fundación Integra en la Región de Coquimbo. El evento congregó a cerca de 120 personas en la Casa de las Palmeras de Gabriela Mistral, en La Serena, recinto que albergó también una muestra fotográfica que recorrió nuestra historia institucional en la zona y que se espera pueda ser montada posteriormente en las demás provincias.

Susana Veas, Directora Regional, explicó que tanto el encuentro como el lugar escogido para realizarlo tuvieron un mismo propósito: honrar la memoria, la trayectoria de las personas que han conformado y conforman la institución, y continuar un legado educativo inspirado por la maestra y Premio Nobel, Gabriela Mistral.

“Desde los inicios de Fundación Integra las trabajadoras y trabajadores han cumplido un rol fundamental. Desde aquellas voluntarias en los años 80, que inician el cuidado de las niñas y los niños y cómo hemos transformado esta institución con trabajadoras comprometidas con un desarrollo personal y profesional que tiene la base en la formación continua. Hoy son clave en los aprendizajes de los niños y las niñas en los jardines infantiles y salas cuna, como, asimismo, los trabajadores de Casa Regional, que conformamos el equipo que aporta el soporte que debemos brindar para que los espacios educativos estén en las mejores condiciones, para que los niños y las niñas de verdad tengan experiencias educativas a través del juego”, sostuvo Veas.

Por su parte, el Seremi de Educación, Nicolás Pérez, saludó con especial afecto a los equipos en este aniversario. “Felicito a la Fundación Integra por estos 35 años de vida, rescatando el legado pedagógico de Gabriela Mistral, el que nosotros vemos en todas las trabajadoras y educadoras que forman parte de esta gran institución, acompañando a los niños y a sus familias, resguardando procesos holísticos, formativos y asegurando y promoviendo la protección de derechos desde la primera infancia. Sabemos que en Fundación Integra el legado de Mistral está vivo y les deseamos 35 años y más de existencia”.

Recuerdos y reconocimientos

Como cada año, la ceremonia de aniversario fue el momento para distinguir a personas que se han destacado por diversas razones, entre ellas, los años de servicio. De este modo, recibieron reconocimientos 18 trabajadoras por cumplir 15 años de labor y, de manera especial, esta vez también 16 compañeras, quienes suman 35 o más años de trayectoria, considerando criterios asociados al ausentismo, investigaciones internas y/o amonestaciones.

Igualmente, 16 educadoras de párvulos fueron aplaudidas por alcanzar tramos avanzados en el Sistema de Desarrollo Profesional Docente, lo que constituye no solamente un reconocimiento individual, sino una contribución directa a la mejora de la educación parvularia que reciben niñas y niños.

En tanto, uno de los momentos más emotivos de la jornada se registró al recordar, mediante un video, a 16 queridas compañeras que han fallecido en el ejercicio de sus funciones. Una de ellas, precisamente, obtuvo de manera póstuma el Premio Teresa González Santander 2025. Se trata de Rosa María Cisternas Villarreal, quien fuera directora de la sala cuna y jardín infantil Pastorcitos y Pastorcitas, de la localidad de Las Cardas, en Coquimbo, y cuyo reconocimiento fue acordado en conjunto con representantes de los sindicatos de trabajadores con presencia en la región. Recibieron la distinción su esposo Rodrigo y sus hijos, Simón y Tomás.

Posteriormente, la Directora Regional y la jefa de Calidad Educativa, Nicolle Torres, entregaron el Premio Mi Aporte a la Niñez 2025, el que se instauró este año para valorar a trabajadoras y trabajadores de Casa Regional que desde sus roles destacan por contribuir al trabajo en equipo en beneficio de niñas y niños, con innovación, entusiasmo y colaboración. Giorgios Progulakis Fuentes, profesional de Desarrollo de Personas y Equipos recibió este premio, elegido por votación por parte de sus compañeros y compañeras.

Por último, el Premio Valor Integra 2025, que se entrega a quien mejor represente los valores institucionales declarados en la Carta de Navegación, lo recibió la agente educativa Susana Guerrero Valdivia, de la sala cuna y jardín infantil Sol de Oro, de Pichasca, Río Hurtado.

Algunas de las cualidades que su equipo hizo notar en Susana y que le valieron la distinción, son, por ejemplo, “su destacada trayectoria, compromiso institucional y calidad humana. Es reconocida por toda nuestra comunidad educativa como una persona solidaria, generosa y siempre dispuesta a compartir sus conocimientos. Su liderazgo se manifiesta día a día a través de su capacidad de acompañar, orientar y fortalecer al equipo educativo, generando un ambiente de trabajo basado en la confianza, el respeto y la colaboración”.

De la misma manera, sus compañeras subrayan que “a pesar de haber estado dos años fuera del ejercicio directo en aula para dedicarse al cuidado de su hijo Moisés -quien presenta una condición médica compleja, que requería de acompañamiento integral-, ella retornó al establecimiento con una renovada vocación, nuevos saberes y una mirada transformadora sobre la educación e inclusión y el desarrollo holístico de niñas y niños. Su experiencia personal ha fortalecido su sensibilidad hacia las familias y su comprensión de la educación como un proceso integral, que acoge, respeta y transforma, aportando una visión profundamente humana al quehacer pedagógico del jardín. Su ejemplo de resiliencia y amor maternal ha inspirado a sus compañeras y compañeros, reafirmando la importancia del equilibrio entre el bienestar personal, familiar y laboral”.

¡Muchas felicitaciones a Susana, nuestro Valor Integra 2025, y a todas y todos quienes nos enorgullecen por sus reconocimientos!

Junto a familias reflexionamos sobre la asistencia en Educación Parvularia

Post pandemia, una de las principales ocupaciones de todo el sistema educativo ha sido mejorar la asistencia de niñas y niños en todos los niveles, incluido el de Educación Parvularia. En ese contexto, entre las diversas estrategias que buscan favorecer este indicador se encuentran aquellas que contemplan estrechar la vinculación con las familias, tal como la que está llevando a cabo Fundación Integra y que dio a conocer en el jardín infantil Melodía, del sector de La Antena, en La Serena.

En el establecimiento se desarrolló un conversatorio con un grupo de apoderados y apoderadas, en el cual fue posible reflexionar acerca de los factores que posibilitan una buena asistencia, para poder potenciarlos, y también aquellos que la dificultan, para abordarlos en conjunto. Asimismo, se hizo entrega al equipo del jardín de un pendón con un mensaje que releva por qué es importante asistir, acción que se implementará también en otros establecimientos Integra que requieren este apoyo.

“La continuidad de la asistencia de niños y niñas a salas cuna y jardines infantiles les da la posibilidad de interactuar con otros como pares y aprender a través del juego. Hoy hemos escuchado a las familias sobre la relevancia que le dan a la educación parvularia y, si bien es cierto que se requiere además de la educación, también el cuidado, hay una valoración del trabajo de este equipo del jardín y nos deja muy contentos saber que estamos brindando los espacios y el personal con la formación y capacitación que se requiere, para que se propicien aprendizajes en los niños y niñas. Y eso es lo que logramos con una buena asistencia”, sostuvo la Directora Regional de Integra, Susana Veas.

De esta forma, los apoderados levantaron algunas conclusiones, como que entre las principales causas de inasistencia en párvulos se encuentran razones de salud, por lo que también conversaron sobre medidas que aporten a la prevención y que se pueden trabajar coordinadamente entre familia y equipos educativos. Igualmente, se relevó la información que debe compartirse entre ambas partes acerca de las características de niñas y niños, de manera de lograr que tanto en el hogar como en el jardín se genere un ambiente inclusivo que les agrade e invite a quedarse y regresar a diario. También se valoró la importancia del momento del recibimiento en los jardines, cuando es fundamental una acogida amorosa y flexibilidad horaria, entre otros relevantes acuerdos.

Jaime Codoceo, apoderado del jardín infantil Melodía, invitó a las familias a “que se den el tiempo y la posibilidad, le den la posibilidad a sus hijos de ser parte de esto, que vivan la experiencia de estar día a día acá, porque será un bien para sus hijos traerlos para acá. Irán creciendo como niños sanos, bien cuidados, bien queridos y se sentirán parte de un grupo, porque al final somos eso: un gran grupo. ¡Tráiganlos, háganlos parte y participen ustedes como apoderados!”, señaló.

Reconocimientos

En la ocasión, fue posible destacar y reconocer a los niños y niñas de Melodía que durante el primer semestre obtuvieron las mejores asistencias: Sebastián José Codoceo Echevarría, Matilde Patricia Kousogiannis Cortés y Celeste Belén Segovia Orozco.

Cabe señalar que el Plan de Reactivación Educativa del Ministerio de Educación invita a las familias a promover la asistencia de niños y niñas a las salas cuna, jardines infantiles y escuelas, ya que estos espacios brindan experiencias educativas valiosas para potenciar el aprendizaje y bienestar integral, en ambientes que resguardan el cuidado y la seguridad en la alimentación, el descanso y el juego.

El trabajo colaborativo y el compromiso de toda la comunidad educativa es fundamental para que las iniciativas que resguardan la continuidad de los aprendizajes de niños y niñas tengan resultados positivos. En este sentido, todas las estrategias para fomentar la asistencia permanente necesitan también del apoyo de las familias, quienes son las principales cuidadoras y primeras educadoras.