El gran día de una de “Las Atrapasueños”

Llegó nerviosa y muy risueña junto a sus 21 compañeras a recibir su título de Técnico Universitario en Educación Parvularia de la Universidad Católica de Temuco. La acompañaba su esposo, Jonathan Montalván, quien orgulloso fotografiaba cada uno de sus pasos.

Es Karen Cortés Olivares, agente educativa del jardín infantil Grillitos de San Ramón, del sector de Tierras Blancas, en Coquimbo, quien gracias a su esfuerzo y al apoyo familiar resultó ser la alumna más destacada de la 12° Etapa del Programa Crecer Más, que es parte del sistema de formación para la calidad educativa Aprendes.

En el Club Social de Coquimbo, Karen, en representación de sus compañeras, compartió con todos los asistentes a la ceremonia de titulación cómo fue este proceso. Frente a un público compuesto principalmente por familiares de las flamantes graduadas, comenzó su relato.

“Recuerdo el primer día, cuando nos conocimos. Estábamos felices y también expectantes frente a este nuevo desafío que se nos presentaba. Había muchas preguntas y miedo de equivocarnos, pero fue pasando el tiempo y formamos un gran grupo, Las Atrapasueños. Nos pusimos ese nombre porque queríamos alcanzar nuestros sueños y hacerlos realidad.

Nos hicimos buenas compañeras, apoyándonos, cuidándonos y sin duda nos apropiábamos de nuestro rol como estudiantes. También conocimos distintas realidades, y cada una dio a conocer su historia de vida y cómo cada familia se hacía parte de nuestro aprendizaje día a día.

Recuerdo claramente cuando fui llamada a participar en este proceso, lo feliz que me sentí y el orgullo que sintieron mis hijos al saber lo que estaba por comenzar para su madre. Luego de esa inmensa alegría, llegaron los nervios por enfrentarme a este grupo tan heterogéneo. Para mi sorpresa resultó ser un grupo muy dispuesto a compartir y entregarnos afectos, llegando al punto de extrañarnos al finalizar las clases presenciales y quedando en mi memoria los momentos inolvidables como los temblores y esa lluvia de día sábado que nos sorprendió a todas, menos a nuestra profesora, quien se sentía como en su casa bajo la lluvia.

Y cómo no mencionar las cientos de notificaciones del grupo de Whatsapp hasta altas horas de la madrugada, intentando finalizar en conjunto las tareas y trabajos.

Durante este proceso no puedo dejar de nombrar a nuestras profesoras, que nos ayudaron en cada momento y no dudaron jamás de nuestras capacidades. Estuvieron siempre dispuestas a darnos ánimo para continuar y lograr el objetivo final. Por ello, agradezco en nombre de todas mis compañeras el apoyo, la paciencia, y la dedicación por hacernos únicas.

Ciertamente no podríamos estar acá sin el apoyo que nos brindó Fundación Integra y la Universidad Católica de Temuco, al hacernos parte de la 12° Etapa de este Programa de Técnico Nivel Superior en Educación Parvularia, que es una gran iniciativa que permite a personas como ustedes y yo, realizar nuestros sueños y aportar a nuestras vidas, en lo personal y lo profesional.

Hoy finaliza simbólicamente este programa, no tan sólo para nosotras sino que también para nuestras familias, quienes muchas veces tuvieron que quedar de lado en actividades, afectos o fechas importantes, siendo generosas al entregarnos su apoyo y comprendiendo lo importante que fue para cada una de nosotras culminar con éxito esta oportunidad que nos brindó nuestra institución. Por eso, esto no debe ser el punto final, sino que el punto de inicio en la búsqueda de nuevos y mayores desafíos.

Queridas compañeras, agradezco la disponibilidad y apoyo hacia mi persona y espero que en un futuro nos volvamos a encontrar y recordemos con nostalgia los hermosos momentos vividos”.

Con estas palabras de Karen, el más conmovido era por cierto su esposo Jonathan, quien seguía grabando y fotografiando todo para guardar este momento. “Estoy orgulloso de que haya finalizado todo el proceso que vivimos juntos, con nuestra familia. Como ella lo dijo, hubo momentos difíciles, me emociono un poco, pero resultó todo bien y estoy orgulloso de mi mujer y mis hijos también”, dijo.

“Ella pasaba mucho tiempo estudiando, se dedicaba mucho, estudiaba en las noches después del trabajo. Para una mujer que es madre y trabajadora es difícil volver a estudiar, pero todo esfuerzo tiene sus frutos y lo estamos viviendo ahora. Nosotros la apoyamos en lo que más podíamos y ahora estamos orgullosos y esperamos que esto sea el principio de algo más y que a ella se le sigan abriendo puertas”, manifiesta Jonathan. Ella, feliz, sólo remata con un “¡me siento especial, como si fuera una novia en su fiesta!”.

Pusimos a prueba los carritos de evacuación

Pocos minutos habían pasado de las 11:00 horas del jueves 10 de noviembre cuando ruidosas alarmas se hicieron sentir en el borde costero de la Región de Coquimbo. Era el anuncio del inicio del simulacro de sismo y tsunami organizado por Onemi, el Gobierno Regional y las municipalidades de las comunas de La Higuera, La Serena, Coquimbo, Ovalle, Canela y Los Vilos.

En Tongoy, la comunidad educativa de Perlitas de ostión tenía muy claro el proceder y lo que venía ahora: Los niños y niñas de sala cuna debían ser ubicados en los carros de evacuación y los párvulos, ordenados en una fila, iniciarían el recorrido hacia la zona segura.

Cada una de las integrantes del equipo asumió el rol asignado en su plan de emergencia. Abrieron las puertas, se pusieron los chalecos reflectantes y tomaron las mochilas con productos básicos para evacuar, entre otras tareas.

Se dio inicio al recorrido y por cierto los niños en sus carritos fueron quienes más llamaron la atención. “¡Ahí vienen las guagüitas!” gritaban los niños del colegio David León Tapia, quienes también evacuaban, al tiempo que se apuraban para ayudar empujando los carros.

Los bomberos, colaboradores permanentes del jardín infantil, apoyaron en la parte final y quizás la más dura. Después de cerca de 20 minutos, ya todos y todas estaban en la zona de seguridad, junto a los más de mil tongoyinos que participaron en este ejercicio preventivo.

“Es muy importante poder realizar esto desde la infancia, ya que los niños empiezan a tener conciencia desde muy pequeños de lo que deben realizar, los motivos de por qué se hace y dónde debemos llegar. Nosotros realizamos estos ejercicios cada cierto tiempo y de esta forma podemos notar resultados, teniendo un tiempo mínimo para llegar acá a la zona de seguridad. Es importante también la conciencia que deben tener los adultos, los apoderados, quienes nos ayudan y se hacen parte de esta gran odisea de llegar acá arriba”, manifestó Egle Torres, directora de Perlitas de ostión.

Cabe recordar que este año, la comunidad educativa está desarrollando sus actividades en una sede de mitigación, mientras se construye su nuevo establecimiento, pues el anterior resultó dañado por el tsunami producido a partir del terremoto del año pasado en la región.

Carolina Alvarez, educadora del jardín, explica que en la anterior ubicación y sin los carros, los niveles de sala cuna tardaban en llegar a la zona de seguridad. “Hoy salimos aproximadamente a las 11:20 horas y los primeros grupos en llegar a las 11:40 fueron los niveles de sala cuna, por lo tanto estamos demasiado contentas. El equipo de sala cuna avanzó con los carros de evacuación, los niños estaban muy calmados porque ya vienen con un conocimiento y con una cultura en relación a la evacuación. Los niños más grandes avanzaron muy ordenados y nos ayudó la comunidad también a llegar con los carritos. Así que estamos muy contentas y muy felices”, remató.

Vallecito Encantado presenta en público su proyecto medioambiental

En plena plaza de armas de Salamanca se instalaron los niños y niñas del jardín infantil Vallecito Encantado, del sector de Chalinga, para mostrar a la comunidad el trabajo en educación ambiental que desde abril desarrollan junto a la agrupación La Minga Compostera, en el marco de un proyecto financiado por el Fondo de Protección Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente.

Con una muestra fotográfica, la comunidad educativa dio cuenta de las distintas iniciativas enmarcadas en el proyecto que ya llega a su fin, como el trabajo con lombriceras, taller de compost y cultivo de una huerta. Pero sin duda, el aspecto que más llamó la atención fue el taller de aves rapaces.

Gracias a la participación del colectivo Pro Fauna Salamanca, los niños y niñas pudieron conocer en vivo y en directo distintas especies de aves, las que también estuvieron presentes en la plaza de armas el día de la muestra de fotografías.

La educadora Camila Ceballos, directora del jardín infantil, señala que “rompimos mitos y superamos miedos que como adultos a veces tenemos, como que no dejamos que los niños tomen las lombrices o tememos que vayan a romper las plantas, por ejemplo. Aquí ellos se hicieron cargo y asumieron responsabilidades de limpieza, de cuidado y tanto ellos como nosotros adquirimos aprendizajes para toda la vida”, dijo.

Recordemos que La Minga Compostera “es un grupo de gente interesada en aprender y enseñar técnicas agroecológicas que permitan vivir de una manera más amigable con el medio ambiente”, según describió Irene Oyarzún, presidenta de la organización y autora de las imágenes de la exposición.

Al iniciar el proyecto, Irene contaba que “la idea de realizar talleres en un jardín infantil surge de la necesidad de entregar conocimientos a los futuros adultos sobre estas temáticas, con tal de incentivar un crecimiento cercano y respetuoso con la vida natural”, objetivo que han cumplido superando toda expectativa.

¡Ya tenemos 58 jardines infantiles!

Desde el 1 de septiembre comenzó a tomar vida nuestro jardín infantil número 58. Se trata de El Molino, de la comuna de Ovalle. Ese día ingresó a trabajar su directora, la educadora Karina Benavente, quien proviene trasladada desde Punitaqui, del jardín infantil Molinos al Viento. Así como Karina, gran parte del equipo de este nuevo establecimiento, que se incorporó esa misma semana a trabajar, participó en el proceso de promoción y traslado y en estos días se encuentra en etapa de inducción y preparando todo para el próximo ingreso de los 96 los niños y niñas que tiene de capacidad.

El nuevo jardín infantil El Molino, que cuenta con dos salas cuna para 20 lactantes cada una, y dos niveles medios, para 28 párvulos cada una, es parte de la meta presidencial de aumento de cobertura en educación parvularia y significó a Integra una inversión superior a los $630 millones.

¡Bienvenido nuestro nuevo establecimiento y felicitaciones a quienes trabajaron para concretarlo!