La literatura como espacio de encuentro y reconocimiento en Manitos de Colores

Un concurso de microcuentos fue la iniciativa elegida por el equipo de Manitos de Colores, de Coquimbo, para vincularse como compañeras de trabajo y a la vez con su Proyecto Educativo (PEI). Esto, pues cada una de ellas valora que el reconocimiento y prestigio que la sala cuna y jardín infantil posee en la comunidad es a causa del trabajo comprometido que realizan a diario, sobre todo en tiempos de pandemia.

“El concurso nace de una idea azarosa que comienza a tomar cuerpo poco a poco. Queríamos instalar una práctica diferente que se pudiera sostener en el tiempo, una actividad que nos vinculara en torno a nuestro PEI y que nos aportara a mantenernos como una organización saludable”, explica la directora del establecimiento, la educadora de párvulos Alejandra Tapia.

“Es así como en mayo, en reunión de coordinación, planificamos y enviamos convocatoria abierta a todo nuestro equipo para participar del Primer Concurso Interno de Microcuentos versión 2022, cuya temática fue el miedo, una de las seis emociones asociadas a nuestro PEI”, agregó.

El texto no debía extenderse más allá de una página, con enfoque para adultos y firmado con seudónimo, para mantener la sorpresa de la autoría hasta el final. El equipo territorial que asesora al jardín infantil también cumplió un rol relevante, como jurado del certamen y encargados de seleccionar el cuento ganador, de entre 16 participantes.

La ganadora finalmente resultó ser la agente educativa Evelyn Ramírez, quien bajo el seudónimo de “Kekoski” escribió “Mis 17”, un texto sobre acciones que se llevan a cabo con el ímpetu adolescente. En tanto, la auxiliar de servicios Jacqueline Berríos, quien escogió el seudónimo de “Felina Guerrera”, obtuvo una mención honrosa con su cuento “Una muerte de terror”.

El equipo territorial asistió en pleno a la entrega de los premios, que consistieron en aportes monetarios. No obstante, el premio más grande lo recibió el equipo completo, que fue capaz de reconocer su relevancia y rol trascendental en la comunidad.

“Entre las características de nuestro equipo está la baja rotación y ausentismo laboral, buen trato a las familias y sus relaciones interpersonales. Es por ello que en tiempos de pandemia una de las preocupaciones y ocupaciones como encargada de la gestión global del establecimiento ha sido mantenernos conectadas con la labor que desempeñamos, creando espacios seguros, creativos y dinámicos, con ritos que nos permiten diversificarnos, reconocer nuevos talentos, volviéndonos más cómplices, sacando del foco nuestros miedos, angustias, y aprehensiones, gestionando victoriosamente los efectos de la pandemia”, remata la directora, Alejandra Tapia.

Este es el cuento ganador:

Mis 17

Cuando cumplí mis 17 años quise compartir con mis amigas, como de costumbre. Ese fin de semana podíamos estar las cinco como lo queríamos hace tiempo.

Aquel día Leonor estaba un poco extraña y nos pidió que hiciéramos algo fuera de lo normal. Llegó con unas pastillas que según ella nos haría sentir “especiales”. Camila y Rocío accedieron a su propuesta, mientras que Alma y yo no quisimos.

¡Todo iba muy bien hasta que la borrachera de Alma hizo que todo cambiara… Todo!

Habló acerca de un juego. Nos sentamos en un círculo en el suelo y empezaron las preguntas. Cuando Leonor perdió, Alma sacó de su mochila una navaja e hizo un corte en unos de sus brazos. Para ellas fue algo muy divertido, pero yo empecé a sentirme incomoda, angustiada y con mucho miedo. Quise irme de aquel lugar, pero cerraron cada una de las puertas de aquella casa.

Asustada, seguí ahí tratando de no decir ninguna respuesta equivocada, mientras ellas seguían con el morboso juego. La sangre corría por sus brazos, sus piernas, sus ropas. Al parecer su mágica pastilla las hizo ser inmortales y sacar su lado más macabro. Al pasar el rato me sentía extraña, mi corazón latía con mucha fuerza, sudaban mis manos y su juego se hacía interesante.

Pasó la noche sin darnos cuenta y yo estaba sentada frente a una ventana con mis ropas y mis manos empapadas en sangre. Alguien tocó la puerta, pero yo no podía mover ni un musculo de mi cuerpo.

Al pasar un rato alguien logró entrar forzando la puerta, sentí un grito desgarrador, volteé a ver y era José, papá de Alma. Miré sus ojos fijamente y reaccioné

¡Ya no estaban mis amigas ni en mis manos aquella navaja!

¡Muchas felicitaciones al equipo de Manitos de Colores!

Pasantías 2019: La riqueza de aprender del otro

Ofrecer oportunidades de aprendizaje y desarrollo laboral y personal a trabajadoras de salas cuna y jardines infantiles es uno de los objetivos del Proyecto Pasantías. Para concretarlo, la instancia promueve el traslado de asistentes administrativas, agentes educativas o auxiliares de servicio a otras regiones, para ser recibidas allí por sus anfitrionas, por 5 días.

Durante este periodo, las participantes tienen la oportunidad de conocer las diversas realidades de los jardines infantiles y sus formas de trabajo, pero sobre todo, pueden estrechar lazos y aprender entre sí, en una dinámica de reconocimiento y distención.

El Proyecto Pasantías cumple este año una década –se desarrolla desde 2009- y en general se constituye como una exitosa iniciativa. Así lo ratifican las anfitrionas y pasantes que visitaron la Dirección Regional de Coquimbo.

Javiera Adaro, Directora Regional, las recibió para compartir una once y conversar gratamente, junto al jefe (S) de Servicio a Personas y Equipos, Fernando Contreras. “Para nosotros es una alegría poder recibir en nuestra casa a estas valiosas visitas y mostrarles nuestras nuevas oficinas, contarles sobre la Región de Coquimbo y, por cierto, que nos puedan contar también cómo se desempeñan en sus ciudades y jardines de origen”, sostuvo la Directora.

Olga Núñez, agente educativa del jardín infantil Cajita de Sorpresas, de Quilicura en la Región Metropolitana, fue recibida por Rosa Lizama, auxiliar de servicio del jardín El Canelo, de Coquimbo. Para Olga “ha sido una experiencia muy enriquecedora. Visité el jardín y me voy con muchas ideas porque es maravilloso. Le doy las gracias a la institución y a mi anfitriona que me atendió muy bien”, sostiene.

Rosa, por su parte, dice que “es un experiencia muy linda recibirla a ella, que viene de otro jardín, que nos lo va a mostrar también. Es una linda experiencia. Gracias a la institución por haberme dado la experiencia de haber vivido esto”.

Finalmente, Claudia Berríos, del jardín La Princesita, de San Antonio en la Región de Valparaíso, expresó que “para mí ha sido una experiencia maravillosa y muy grata. Yo llevo poco en la fundación, así es que esta una oportunidad para mí como persona y como profesional, estoy muy feliz de esta acá”, concluyó.

Un reconocimiento a las mamás en Casa Regional

Música y emotivos saludos para quienes son mamás y también para quienes cumplen el rol materno hubo en la celebración del Día de la Madre desarrollada en la oficina regional y organizada por el Departamento de Desarrollo de Personas y Equipos.

Santiago Aliaga, jefe del departamento, explicó que el objetivo fue reconocer a las mamás en este día especial y destacar el valor de quienes compatibilizan este papel con su condición de trabajadoras. En tanto, el jefe de Administración y Finanzas, Jorge Meza, expresó su saludo con un par de canciones dedicadas a las madres.

Carmen Gloria Salamanca, Directora Regional, agradeció la instancia en nombre de las madres presentes y también formuló una invitación a expresar el afecto a nuestras mamás y aprovechar cada minuto con ellas.

Un cumpleaños para entregar afecto y reconocimiento

Cuando cumplimos años recibimos muestras de afecto y cariño, y cuando Integra está de aniversario, somos las personas que componemos la fundación quienes recibimos reconocimiento y valoración por parte de nuestros propios compañeros y compañeras.

Así ocurrió esta vez con Soledad Aquea Salinas y Clara Carvajal Cepeda, nuestras flamantes reconocidas con los premios Teresa González Santander y Valor Integra 2017 de la Región de Coquimbo.

“Ustedes representan a los más de mil trabajadores y trabajadoras de Integra en la región. Representan a sus compañeras del jardín infantil o a sus compañeros de departamento, en el caso de la Dirección Regional. A ustedes y a quienes representan en esta jornada, quiero hacerles llegar mi cariño especial, mi agradecimiento en nombre de Integra y reconocer sus años de servicio en el caso de quienes fueron premiadas por sus 15 años de trayectoria, y felicitar especialmente a Soledad y a Clara, quienes recibieron los premios Teresa González y Valor Integra. Gracias a ustedes y a sus equipos por acompañarnos y colaborar en hacer realidad la misión y la visión que nos hemos propuesto”, sostuvo la Directora Regional, Carmen Gloria Salamanca.

Soledad es educadora de párvulos del jardín infantil Alberto Hurtado, de Coquimbo, y recibió el premio que recuerda a Teresa González Santander, quien fue por varios años directora de jardines Integra en la región, y falleció producto de una enfermedad diagnosticada a días de asumir la dirección en un nuevo establecimiento en La Serena.

El recuerdo de Tere cada año se hace presente, trayendo a la memoria sus mejores cualidades. Recibir el reconocimiento que lleva su nombre es todo un honor, como señala la propia Soledad Aquea, quien fue destacada por su equipo gracias a sus virtudes:

“Eres un gran ser humano, sensible, con un alma gigante de entrega y compañerismo hacia los demás sin mirar a quien, siempre teniendo a Dios ante todo. Eres justa y luchadora, nunca te rindes por más difícil que se ponga el camino. Eres leal y humilde consejera, usando las palabras justas para entregar un consejo a quien lo necesite. Eres un ejemplo de superación en todos los ámbitos, demostrando que querer es poder, perfeccionando tus estudios de Técnico en Párvulos y luego superándote aún más, estudiando Educación Parvularia, para ir en beneficio de los niños y sus familias”.

Estas palabras llenas de cariño dedicó el equipo del jardín Alberto Hurtado a Soledad Aquea, quien al recibir el premio declaró estar “muy agradecida de mis compañeras. Nunca me imaginé que tenían esa forma de verme y expresarse de mí. Estoy agradecida de la vida por la oportunidad que me dio de crecer, agradecida de Integra y de todo lo que me ha dado. Yo no trabajo por un premio, sino porque es mi vocación. Si me hice agente educativa primero por muchos años y después educadora, con mucha dificultad estudiando 4 años, fue por mi vocación y mi compromiso con las familias y los niños. Me llevo estas palabras tan bonitas en mi corazón y van a perdurar el resto de mi vida”, señaló.

Clara Carvajal, en tanto, es auxiliar de servicios del jardín infantil Las Rocas, de la localidad de Pichidangui, en Los Vilos. Ella es la merecedora del premio Valor Integra, entre otras virtudes, por ser “una trabajadora muy responsable, comprometida y que llega todos los días feliz a su trabajo contagiando alegría, porque hizo suya la misión y visión de nuestro jardín infantil. Es siempre respetuosa, solidaria, inclusiva, cálida, acogedora, preocupada de las familias, de los niños y de las niñas. Promueve el trabajo en equipo, participando activamente de todas las actividades y nunca le importa si lo que hace le corresponde o no. Está atenta a las necesidades de nosotras, sus compañeras, para ayudar y colaborar en lo que necesitemos. Por eso siempre nos preguntamos: Clarita, ¿qué haríamos sin ti?”.

Así se expresa de ella su equipo y ella se deja querer: “Me lleno de orgullo, es una emoción muy grande y una sorpresa. Cuando escuché lo último, qué harían sin mí, me siento bien, que lo he hecho bien y que con esto no quiero nada más”, dice emocionada y risueña.

“Integra es una fundación que me ha enseñado que todos somos iguales independiente del cargo que tengamos. Yo soy la auxiliar de servicio y siempre he sido incorporada en todo, me encanta esta institución, valoro todo lo que he aprendido y cuando me toca ir a alguna reunión o capacitación, veo a todos con un enorme calor humano. Con este premio me muero mañana y me muero feliz, de corazón lo digo. Me encanta mi pega y el calor humano que tenemos entre todas mis compañeras en el jardín. No somos amigas, pero compañeras a toda prueba, es un grupo muy lindo y siempre nos preocupamos de todas”, explica Clara.

La ceremonia de reconocimiento se llevó a cabo en un almuerzo en el Hotel Limarí, con el bello sol de Ovalle como telón de fondo. En la ocasión, también se reconoció la trayectoria de quienes han cumplido 15 años de destacada labor en la fundación: María Angélica Cepeda Cepeda, Llanexsa Gutiérrez Barraza, María Georgina Carvajal Díaz, Yarella Estay Vásquez, Teresa Roco Córdova, Yasna Villalobos Adaos, Margiory Vega Navarro, Teresa Piñones Jofré y Jessica Rivera Navarrete.

¡Para todas ellas y para quienes manifiestan su reconocimiento y valoración a quienes les rodean, muchas felicitaciones!