Jóvenes rotarios colaboran con huerto amigable para jardín Melodía

El proyecto “Huerto amigable”, ejecutado por los jóvenes de Rotaract La Serena, fue inaugurado este viernes en el jardín infantil Melodía, ubicado en el sector de La Antena en la capital regional.

Se trata de una iniciativa nacida del trabajo conjunto entre ambas organizaciones, que se unieron con el fin de enseñar a los niños y niñas una forma de alimentación sustentable y amigable con el medio ambiente.

Rotaract La Serena es una organización que es parte de Rotary International y está compuesta por jóvenes entre 18 y 29 años que se preocupan de la educación, de la salud materno infantil y del medio ambiente. Su presidenta es Catalina Arancibia, quien señala que “nosotros conocíamos el jardín infantil y algunas de sus necesidades y como nos preocupa el cuidado del planeta, quisimos entregar a los niños algo que pueda durar de por vida, que no es sólo el huerto, sino que los aprendizajes que vivimos juntos en el proceso. Gracias a los valores del Club Rotario pudimos fortalecer y desarrollar este proyecto”, indicó.

Javiera Adaro, Directora Regional de Fundación Integra, agregó que “para nuestra institución es fundamental la participación y así lo declaramos. Por eso, promovemos el vínculo con otras organizaciones de la comunidad que se comprometen, al igual que nosotros, con la educación y el bienestar de la infancia, el fortalecimiento de las familias y el derecho de las personas a un medio ambiente sano y limpio, así es que agradecemos a Rotaract su aporte”.

Asimismo, la educadora Paola Espinoza, directora del jardín Melodía, explicó que “nuestro proyecto educativo promueve lo comunitario y el trabajo en red. Así es que cuando el Rotaract nos propuso su idea nos adherimos de inmediato y desarrollamos juntos experiencias de aprendizaje con los niños, como conocer las semillas, plantar, regar y hasta pintar los cajones que componen nuestro huerto. Ahora estamos felices porque además recuperamos y dimos sentido a una parte del patio que estaba un poco olvidada, y lo mejor es que los niños se sienten parte y constructores de esto”, dijo.

Solidaridad y entretención en Sonrisas de Niños

Danzas, rutinas humorísticas, payasos y canciones llevaron los niños y niñas del 4° básico del Colegio Andrés Bello Pampa, de La Serena, para compartir con sus amigos y amigas de la sala cuna y jardín infantil Sonrisas de Niños, del sector de Tierras Blancas, comuna de Coquimbo.

En tanto, los niños del colegio, liderados por su profesora América Lazo, fueron recibidos en el jardín con una muestra de gastronomía mapuche y una exposición de su trabajo relativo a los pueblos originarios.

Este intercambio de experiencias y entretención se dio en el marco de una acción social del colegio, que resultó ser un regalo para ambas comunidades educativas. “Fue una experiencia divertida para ambos establecimientos, porque pudieron compartir niños y niñas de diversas edades. Ver sus caras de alegría y entusiasmo por lo que estaban viviendo fue súper gratificante”, señaló Marcela Recabarren, directora de Sonrisas de Niños.

Junto con esta linda vivencia, los niños del Colegio Andrés Bello Pampa donaron pintura para que la comunidad del jardín infantil junto a sus redes de apoyo lleven a cabo su siguiente proyecto: el diseño y pintura de un mural para el establecimiento.

¡Muchas felicitaciones!

El amanecer de Huaro y Quilaco

Los niños y niñas de Huaro y Quilaco sonríen y juegan. En sus manos pintadas de colores, en sus movimientos que hacen rondas y persiguen una pelota, y en sus voces que juntas hacen melodías, brotan la alegría y esperanza que guía a las familias que lo perdieron casi todo por los incendios forestales y que hoy comienzan a reconstruir sus vidas.

Para compartir y jugar con los niños, y también aprender de ellos, viajaron a estos sectores rurales de la provincia de Bío Bío, Rodrigo Jara y Constanza Correa, del equipo regional de Los Lagos. Ellos, al igual que los profesionales Diego Ríos y Marina Henríquez, se sumaron a las actividades que organizó Integra en las zonas más afectadas para brindar apoyo y contención en terreno a los niños y sus familias.

Al ritmo de una guitarra, en una ronda o saltando, o bien desplegando toda su creatividad e imaginación para realizar dibujos y pinturas, los niños y niñas tuvieron un espacio para jugar y ser felices, en compañía de Rodrigo, Cony y colegas provenientes de otras regiones del país.

“El trabajo acá ha sido precioso y muy duro al mismo tiempo”, asíapoyo18 resume Constanza la experiencia vivida como parte del equipo Jardín sobre Ruedas en la zona. “El paisaje es bastante desolador, yo no había mirado mucho las noticias sobre los incendios, y de verdad es impactante ver los bosques quemados, y las casas que no sé cómo lograron salvarse de la destrucción”.

Pero para Constanza, conversar con los niños y las familias y escuchar sus historias, resultó todavía más estremecedor. “Tienen relatos muy claros y tristes de lo que ocurrió,  de sus mascotas que fallecieron, de los campos quemados, de sus miedos, al ver que el fuego estaba tan cerca”.

Sin embargo, también fue una experiencia positiva “estar con los niños, verlos jugar, reir, desconectarse un rato, además de compartir con las familias y lograr que las mamás se distraigan un rato. Ha sido necesario, y creo que se van a seguir necesitando voluntarios para dar contención y estar con los niños”.

Realizar una labor tan valiosa como necesaria con los niños y niñas, requería de un compromiso especial. Y es así que Rodrigo y Constanza destacan que “fue muy bonito el trabajo de equipo, conocer compañeros de otras regiones, con una tremenda disposición y entrega, todos sin preocuparse de la hora en que se salía o regresaba, creando un ambiente muy rico y motivante”.

Jardín sobre Ruedas

“La acogida del equipo de Bío Bío fue espectacular, nos recibieron y explicaron cómo funcionaba todo, y nos orientaron y acompañaron, por lo que daban ganas de quedarse aunque fuera agotador”.

¿Qué destacas de la experiencia vivida?

“Creo que la capacidad de resiliencia de las familias y de los niños, además de la generosidad de harta gente que ha venido a ayudar. Se ven cabros que están apagando focos de incendios, personas que vienen a entregar donaciones y distintas instituciones apoyando. La solidaridad ha sido valiosísima, y destacaría también, la importancia de estar con los niños, se necesita escucharlos y contenerlos”.

Después de varios días recorriendo con Jardín sobre Ruedas algunas zonas afectadas, Rodrigo y Constanza comienzan a transitar más de 500 kilómetros para retornar a sus hogares, llevando en su equipaje una mezcla de emociones, recuerdos imborrables y nuevos amigos. Y, claro, la certeza de que hay presente y futuro en estas tierras.

En Huaro y Quilaco está amaneciendo. Y, a pesar de todo lo vivido, los niños y niñas sonríen y juegan.