Los niños y niñas de Huaro y Quilaco sonríen y juegan. En sus manos pintadas de colores, en sus movimientos que hacen rondas y persiguen una pelota, y en sus voces que juntas hacen melodías, brotan la alegría y esperanza que guía a las familias que lo perdieron casi todo por los incendios forestales y que hoy comienzan a reconstruir sus vidas.
Para compartir y jugar con los niños, y también aprender de ellos, viajaron a estos sectores rurales de la provincia de Bío Bío, Rodrigo Jara y Constanza Correa, del equipo regional de Los Lagos. Ellos, al igual que los profesionales Diego Ríos y Marina Henríquez, se sumaron a las actividades que organizó Integra en las zonas más afectadas para brindar apoyo y contención en terreno a los niños y sus familias.
Al ritmo de una guitarra, en una ronda o saltando, o bien desplegando toda su creatividad e imaginación para realizar dibujos y pinturas, los niños y niñas tuvieron un espacio para jugar y ser felices, en compañía de Rodrigo, Cony y colegas provenientes de otras regiones del país.
“El trabajo acá ha sido precioso y muy duro al mismo tiempo”, así
resume Constanza la experiencia vivida como parte del equipo Jardín sobre Ruedas en la zona. “El paisaje es bastante desolador, yo no había mirado mucho las noticias sobre los incendios, y de verdad es impactante ver los bosques quemados, y las casas que no sé cómo lograron salvarse de la destrucción”.
Pero para Constanza, conversar con los niños y las familias y escuchar sus historias, resultó todavía más estremecedor. “Tienen relatos muy claros y tristes de lo que ocurrió, de sus mascotas que fallecieron, de los campos quemados, de sus miedos, al ver que el fuego estaba tan cerca”.
Sin embargo, también fue una experiencia positiva “estar con los niños, verlos jugar, reir, desconectarse un rato, además de compartir con las familias y lograr que las mamás se distraigan un rato. Ha sido necesario, y creo que se van a seguir necesitando voluntarios para dar contención y estar con los niños”.
Realizar una labor tan valiosa como necesaria con los niños y niñas, requería de un compromiso especial. Y es así que Rodrigo y Constanza destacan que “fue muy bonito el trabajo de equipo, conocer compañeros de otras regiones, con una tremenda disposición y entrega, todos sin preocuparse de la hora en que se salía o regresaba, creando un ambiente muy rico y motivante”.

“La acogida del equipo de Bío Bío fue espectacular, nos recibieron y explicaron cómo funcionaba todo, y nos orientaron y acompañaron, por lo que daban ganas de quedarse aunque fuera agotador”.
¿Qué destacas de la experiencia vivida?
“Creo que la capacidad de resiliencia de las familias y de los niños, además de la generosidad de harta gente que ha venido a ayudar. Se ven cabros que están apagando focos de incendios, personas que vienen a entregar donaciones y distintas instituciones apoyando. La solidaridad ha sido valiosísima, y destacaría también, la importancia de estar con los niños, se necesita escucharlos y contenerlos”.
Después de varios días recorriendo con Jardín sobre Ruedas algunas zonas afectadas, Rodrigo y Constanza comienzan a transitar más de 500 kilómetros para retornar a sus hogares, llevando en su equipaje una mezcla de emociones, recuerdos imborrables y nuevos amigos. Y, claro, la certeza de que hay presente y futuro en estas tierras.
En Huaro y Quilaco está amaneciendo. Y, a pesar de todo lo vivido, los niños y niñas sonríen y juegan.