En Combarbalá disfrutan los beneficios del yoga

Una vez a la semana la instructora de yoga Marcela Díaz, de Casa Alma Luna, de Combarbalá, llega hasta el jardín infantil Tesoros de la Tierra para impartir su taller a los niños y niñas del nivel heterogéneo. A través de diversas asanas –como se denomina a las posturas de yoga- los párvulos han logrado unir sus juegos con la relajación, la concentración y el equilibrio.

La educadora Paloma Viera, directora del establecimiento, comenta que “como comunidad nos encontramos muy contentas por esta puerta que se abre a nuestros niños y niñas, ya que esta es una comuna lejana de la metrópolis y que nuestros niños cuenten con esta posibilidad cada semana es algo muy provechoso”. Además, Paloma agrega que estas prácticas “tienen directa relación con nuestro sello pedagógico declarado en el PEI, que es educar a través del juego y el contacto con la naturaleza. Los niños adoptaron una actitud tranquila, redujeron tensiones y hemos observado que les ha facilitado su concentración y autocontrol, desarrollando el potencial creativo”.

Sin duda un innovador aporte para la comunidad educativa de Combarbalá, en el que por cierto también han tenido un importante rol las familias, ya que participan en la realización de los talleres y han podido conocer los beneficios de esta disciplina.

El amanecer de Huaro y Quilaco

Los niños y niñas de Huaro y Quilaco sonríen y juegan. En sus manos pintadas de colores, en sus movimientos que hacen rondas y persiguen una pelota, y en sus voces que juntas hacen melodías, brotan la alegría y esperanza que guía a las familias que lo perdieron casi todo por los incendios forestales y que hoy comienzan a reconstruir sus vidas.

Para compartir y jugar con los niños, y también aprender de ellos, viajaron a estos sectores rurales de la provincia de Bío Bío, Rodrigo Jara y Constanza Correa, del equipo regional de Los Lagos. Ellos, al igual que los profesionales Diego Ríos y Marina Henríquez, se sumaron a las actividades que organizó Integra en las zonas más afectadas para brindar apoyo y contención en terreno a los niños y sus familias.

Al ritmo de una guitarra, en una ronda o saltando, o bien desplegando toda su creatividad e imaginación para realizar dibujos y pinturas, los niños y niñas tuvieron un espacio para jugar y ser felices, en compañía de Rodrigo, Cony y colegas provenientes de otras regiones del país.

“El trabajo acá ha sido precioso y muy duro al mismo tiempo”, asíapoyo18 resume Constanza la experiencia vivida como parte del equipo Jardín sobre Ruedas en la zona. “El paisaje es bastante desolador, yo no había mirado mucho las noticias sobre los incendios, y de verdad es impactante ver los bosques quemados, y las casas que no sé cómo lograron salvarse de la destrucción”.

Pero para Constanza, conversar con los niños y las familias y escuchar sus historias, resultó todavía más estremecedor. “Tienen relatos muy claros y tristes de lo que ocurrió,  de sus mascotas que fallecieron, de los campos quemados, de sus miedos, al ver que el fuego estaba tan cerca”.

Sin embargo, también fue una experiencia positiva “estar con los niños, verlos jugar, reir, desconectarse un rato, además de compartir con las familias y lograr que las mamás se distraigan un rato. Ha sido necesario, y creo que se van a seguir necesitando voluntarios para dar contención y estar con los niños”.

Realizar una labor tan valiosa como necesaria con los niños y niñas, requería de un compromiso especial. Y es así que Rodrigo y Constanza destacan que “fue muy bonito el trabajo de equipo, conocer compañeros de otras regiones, con una tremenda disposición y entrega, todos sin preocuparse de la hora en que se salía o regresaba, creando un ambiente muy rico y motivante”.

Jardín sobre Ruedas

“La acogida del equipo de Bío Bío fue espectacular, nos recibieron y explicaron cómo funcionaba todo, y nos orientaron y acompañaron, por lo que daban ganas de quedarse aunque fuera agotador”.

¿Qué destacas de la experiencia vivida?

“Creo que la capacidad de resiliencia de las familias y de los niños, además de la generosidad de harta gente que ha venido a ayudar. Se ven cabros que están apagando focos de incendios, personas que vienen a entregar donaciones y distintas instituciones apoyando. La solidaridad ha sido valiosísima, y destacaría también, la importancia de estar con los niños, se necesita escucharlos y contenerlos”.

Después de varios días recorriendo con Jardín sobre Ruedas algunas zonas afectadas, Rodrigo y Constanza comienzan a transitar más de 500 kilómetros para retornar a sus hogares, llevando en su equipaje una mezcla de emociones, recuerdos imborrables y nuevos amigos. Y, claro, la certeza de que hay presente y futuro en estas tierras.

En Huaro y Quilaco está amaneciendo. Y, a pesar de todo lo vivido, los niños y niñas sonríen y juegan.

 

“Mi hijo aprendió a compartir y jugar con otros niños en Vacaciones en Mi Jardín”

Desde las 7 de la mañana hasta las 8 de la noche, José Luis y Catalina trabajan diariamente en su puesto de venta de verduras. Durante dos meses, esta rutina fue compartida también con su hijo José Amaro, de 1 año y 11 meses de edad.

José Luis Álvarez (24 años) y Catalina Ojeda (20 años), llevan 5 años juntos y forman una esforzada pareja que se dedica al comercio ambulante en el centro de Puerto Montt, logrando incluso uno de sus sueños: construir su propia casa. Pero, al no contar con redes de apoyo, se vieron obligados a trabajar hasta hace algún tiempo en la compañía de su hijo.

Sin embargo, el destino brindó a esta joven pareja una inesperada oportunidad. Durante el mes de enero, una funcionaria de Integra que pasaba frente al puesto de verduras, vio casualmente al niño durmiendo mientras su mamá trabajaba. Conmovida, se acercó a conversar con la joven, contándole sobre el programa “Vacaciones en mi Jardín”.

Gracias a este encuentro fortuito con un “angelito caído del cielo”, como la describe, Catalina inscribió a su hijo en el programa y un par de días después, José Amaro ya asistía a la sala cuna Pichi Yampai.

Catalina, quien además tiene siete meses de embarazo, reconoce que Vacaciones en Mi Jardín ha sido una ayuda fundamental para su familia. “Es un alivio para nosotros porque nuestro hijo se pasaba de frío, era difícil estar trabajando y preocupados de él”.

Además, nota el progresjose amaro 400pxo que ha tenido su hijo en su aprendizaje. “Él estaba acostumbrado a convivir sólo con adultos, pero al asistir a la sala cuna está más sociable con los niños de su edad y juega con ellos, está aprendiendo a compartir y ahora come solo”, cuenta su madre.

José Amaro es un niño muy despierto, se adaptó sin dificultad y es muy cariñoso con sus tías. Catalina menciona que desde que asiste al jardín, su hijo “está más tranquilo y me hace caso porque las tías le hablan con delicadeza y él aprende, ahora usa sus juguetes, porque antes los ignoraba, le canta al papá y dice más palabras”. 

“Me encantó el programa porque uno puede trabajar más tranquila, sabiendo que nuestro hijo está jugando y aprendiendo. Ha sido una ayuda total para nosotros, porque si no fuera por el programa todavía estaría trabajando con él”.

Y su objetivo inmediato es claro: como familia quieren que su hijo continúe asistiendo al jardín infantil, porque para ellos es importante que reciba educación desde sus primeros años.

Este año, un total de 538 niños y niñas asisten al programa Vacaciones en Mi Jardín en 11 establecimientos de la región, permitiendo a muchas familias, y especialmente mujeres jefas de hogar, trabajar durante el período estival, mientras sus hijos juegan y aprenden en un ambiente de bienestar y seguridad.

 

En Puyehue se disfruta el verano jugando

Jugar y disfrutar este verano es la consigna de los niños y niñas que asisten al jardín infantil Las Golondrinas de Puyehue, gracias al programa Vacaciones en Mi Jardín.

Para ello, el equipo educativo ha organizado tardes de disfraces, bailes de zumba infantil, preparación de cocina entretenida y saludable, juegos con gobos, experiencias lúdicas que invitan a descubrir los sentidos como el olfato y el tacto, un taller de pintura y campamentos infantiles.

Además, los niños han vivido la experiencia de hacer un huerto en el patio y se han asombrado al conocer las pancoras o cangrejos de agua dulce.

Asimismo, los niños han desplegado toda su creatividad para crear dibujos que representan el cuento de “Blancanieves y los siete enanitos”.