Valle de la luna fortalece los lazos con su comunidad

Un recorrido por el consultorio del sector de Huachalalume, en La Serena, realizaron los niños y niñas del jardín infantil Valle de la luna. El objetivo fue compartir con sus vecinos algunas recetas de comida saludable desarrolladas con las familias y de esta manera promover sanos estilos de vida. La actividad fue desarrollada en conjunto con la paramédico del consultorio, Yasna Pizarro, quien también colaboró en el inicio de otra actividad comunitaria que llevará a cabo el jardín infantil: una huerta familiar, para la cual ya dieron el primer paso, que fue la pintura y decoración de los cajones donde se hará la siembra.

Al regreso de vacaciones de invierno, cuenta la directora de Valle de la luna, Claudia Ramírez, la idea es replicar estas iniciativas en almacenes, la escuela de Huachalalume y junto a personal de Gendarmería que se desempeña en el recinto penitenciario.

¡Muchas felicitaciones por incorporar a la comunidad!

“El Cepas no es para los papás o las tías, es para nuestros hijos”

Llovía copiosamente en Santiago, pero eso no impidió que los representantes de los 13 jardines infantiles de Peñalolén se acercaran a la Escuelita del mismo nombre. El frío precordillerano no fue excusa para que directoras, educadoras, asistentes administrativas, agentes educativas y apoderados se reunieran en el “Encuentro Territorial con representantes de Jardines Infantiles y Centros de Padres (Cepas)”.

Esta fue la última de las seis instancias que se llevaron a cabo durante mayo con todos los jardines infantiles de la región; con el fin de fortalecer el proyecto de innovación que durante 2015 y 2016 permitió organizar y orientar a los Cepas.

“El objetivo es potenciar la alianza entre los establecimientos y sus Cepas; para eso en esta oportunidad trabajamos con el fortalecimiento de redes de colaboración, para el apoyo en la calidad educativa de los niños y niñas”, indicó Gemita Hernández, jefa del Departamento de Cobertura y Proyectos. La jornada, que se trabajó a través de talleres prácticos, además entregó lineamientos de la Política de Calidad Educativa.

La voz de los apoderados

El jardín infantil El Canelo estuvo representado por Solange Ruiz, su directora, y Natalia González, apoderada de Josefa Campos, de medio mayor, quienes comparten el sueño de conformar la personalidad jurídica del Cepas.

“Quiero que mi hija tenga una experiencia linda en su pasada por el jardín, que para ella sea el mejor de todos, eso pretendo para ella. (Sobre Cepas) Que los papás quieran trabajar para sus hijos, que cambien el chip, que no es para las tías ni para los otros papás”, indicó Natalia. Su principal objetivo este año es motivar a los papás a participar para generar actividades para los niños y las niñas.

Una comitiva de apoderadas representó al jardín Eluney. Atris Ceña Gaivao, mamá de Calesia Jeleny; María Jara, apoderada de Ayelén Rojas; y Marion Cépeda, abuela de Joaquín Vera, conforman la directiva del Cepas y participaron con entusiasmo en los talleres.

“La jornada nos pareció muy buena porque teníamos hartas inquietudes que fueron despejadas, nos sacaron de hartas dudas sobre cómo sacar adelante proyectos para el jardín. Nos vamos felices, con mucha información para compartir con las tías y las demás apoderadas”, sentenció María Rojas, al cierre de la instancia.

“Es un sueño anhelado y que hoy está cumplido”

La señora Ana Flores es de aquellas mujeres que, como tantas, demuestran en cada acto su vocación de liderazgo. Sólo bastó verla acercarse al podio con seguridad y comenzar a oír sus palabras en la ceremonia de inauguración de la reposición total de la sala cuna y jardín infantil Rinconcito, del sector rural de Cerrillos, en Coquimbo, para que aquello quedara de manifiesto.

Ella es abuela, tía, madre y vecina de niños y niñas que han dado vida al jardín infantil a lo largo de su historia de más de 20 años. “Y yo, en un rinconcito de mi corazón, guardo cariño y agradecimiento”, dice.

A continuación, compartimos los principales extractos de su intervención representando a las familias del sector, orgullosas de su esfuerzo campesino y de la educación que han recibido sus hijos y nietos:

“Este es un sueño anhelado y que hoy ya está cumplido. Cómo olvidar aquellos tiempos, por el año 1995, cuando empezamos a soñar con un jardín para los niños y niñas de nuestra localidad de Cerrillos, comunidad que se caracteriza por el trabajo agrícola y el esfuerzo campesino.

Un jardín era una gran necesidad, para que mientras las familias trabajaban en sus faenas, los niños y niñas pudiesen tener un espacio seguro y al cuidado de profesionales, donde pudieran aprender. Por ello, la junta de vecinos de Cerrillos se organiza para presentar esta necesidad a Integra, que acoge la solicitud y la evalúa junto a la Municipalidad de Coquimbo.

Sin embargo, el diagnóstico no era favorable porque el lugar inicial no reunía las condiciones básicas, pero con la unión y la fuerza de todos los vecinos, logramos mejorar el local. Es así como en el segundo semestre de 1996 se inicia la atención en la sede del club deportivo de Cerrillos, donde asistían 15 niños y niñas.

Al año siguiente, un gran terremoto sacude nuestra región. La sede que acunaba a nuestros y niños sufre graves daños y desde allí el panorama de atención se cae. ¡Pero nuestro espíritu luchador no cae!

Buscamos un nuevo refugio para atender y fue bajo un arbolito que estaba al costado de la cancha. Una vez más la junta de vecinos se reúne para buscar un nuevo lugar, porque el invierno llegaría y se necesitaba construir un jardín infantil. Y aquí, donde ahora vemos este hermoso edificio, fue el sitio donde se gestaron después de muchos esfuerzos, las primeras aulas.

Aquí la infancia de Cerrillos por casi 18 años fue atendida, tal vez no con estas condiciones que vemos hoy, pero con la misma entrega de valores y aprendizajes por parte de sus tías. Esa era y es la riqueza que invita a traer a los niños, para el bienestar y seguridad de las familias.

Al pasar los años, la comunidad crece con la llegada de más familias a nuestro sector, familias que vienen de países y regiones vecinas en busca de oportunidades laborales en la siembra, la cosecha y en empresas de exportación. Es así como la necesidad de un jardín mas grande se hace evidente.

Otra vez, la junta de vecinos e Integra vuelven a gestionar la ampliación y renovación del jardín, para que pudiese brindar atención a la multiculturalidad y las nuevas familias que lo necesitan.

Por cosas de la vida, hoy me encuentro frente a ustedes dando fe de que este sueño se ha cumplido. Soy responsable de las primeras gestiones para lograr el tan anhelado jardín para dejar a mi hija en un espacio seguro y donde me apoyaran con su primera educación. Mi hija hoy tiene 20 años y sé que ella guarda hermosos recuerdos, así también mis sobrinos y pequeños vecinos, quienes llevan la huella de este jardín Rinconcito.

Siento una gran emoción al ver este hermoso lugar donde hoy es mi nieta quien disfruta con otra generación, con nuevas oportunidades y con un edificio mejor.

Ahora apuntamos a la calidad en la educación y nuestro apoyo como familia y comunidad es importante. Este año tenemos un gran desafío, estamos marcando un hito y hoy tenemos conformado un centro de padres con personalidad jurídica, que tiene como fin trabajar como equipo en los proyectos educativos para nuestros niños y niñas. ¡Sumémonos a esta gran tarea en beneficio de la formación de una infancia culturalmente enriquecida, sensible, respetuosa y digna!

Y como representante de la voz de todas las mamás, doy las gracias a todas las autoridades hoy presentes, a la Fundación Integra, a las familias que creyeron en este sueño y lo apoyaron, a las tías de ayer y las de hoy.
Gracias, gracias, muchas gracias de corazón: Con vocación y amor ustedes entregan valores y herramientas de crianza y apoyo. Sin ustedes es imposible avanzar en un cambio social que aquí en Cerrillos necesitamos para enriquecer nuestra cultura campesina”.