Jardines infantiles desarrollan proyecto que pone en valor la cultura changa

Valorar la cultura changa y reconocer sus modos de vida vinculados a la pesca y la recolección fue el principal objetivo del proyecto “Educación patrimonial activa y afectiva para la primera infancia: Una balsa para navegar con el pueblo chango”, financiado por el Fondo del Patrimonio Cultural del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, y ejecutado por la educadora de párvulos Esmeralda Marín, en diez jardines infantiles de la región ubicados en comunas costeras.

Tesoritos de Guayacán, Burbujitas de San Juan, Perlitas de Ostión, El Canelo y Color Esperanza, de Coquimbo; Campanitas al Viento, de La Higuera; Estrellita de Mar y Las Rocas, de Los Vilos; y Dulce Mirada y Sol Naciente, de La Serena, fueron las comunidades educativas favorecidas con esta instancia que consideró, entre otros recursos, una video clase grabada, una balsa y personajes en miniatura, un cuadernillo ilustrado, teatro de marionetas y el desarrollo de una experiencia pedagógica para mediar el contenido.

“Si buscas en internet ves imágenes estereotipadas del pueblo chango y hay poco recurso, en cambio, por ejemplo, hay mucho de los mapuche, de los aimaras, hay puzzles, hay láminas, cuentos, pero del pueblo chango hay poco. Entonces dijimos aquí podemos hacer un aporte, en la primera infancia, por sobre todo”, explicó la educadora a cargo del proyecto, Esmeralda Marín.

“Ha sido súper hermosa la acogida, las profesionales de Integra han tenido una voluntad hermosa de poder ver la video clase con sus niños, hablar con sus familias para que pueda ser vista en sus casas también. Además, ellas diseñaron una experiencia de aprendizaje previo a que nosotros llegáramos”, sostiene Marín, y agrega que “en Puerto Aldea especialmente, en Punta Colorada, en Tongoy en Los Vilos, en Pichidangui, hubo una reacción súper bonita y muy aprovechada por parte de los niños y niñas. Muchas de las tías se emocionaron, nos dijeron que no habían visto este tipo de artes”, dijo.

Por su parte, la educadora María Alejandra Mohor, directora de la sala cuna y jardín infantil Sol Naciente, manifestó que “los niños y niñas acá están aprendiendo desde lo propio, porque aquí tenemos la desembocadura del río que es propia, hubo changos y estamos claros que en las caletas lo demuestran, entonces es conocer más su pertenencia, es hacer un currículum más pertinente a las características del entorno y a los niños les es significativo también, porque ellos recuerdan con facilidad, conocen a familiares que tienen relación directa con la Caleta San Pedro, por ejemplo. Son aprendizajes previos que tienen y me parece súper positivo que desde otras entidades también puedan educar, y así hacemos educación entre todos”.

Finalmente, desde el Departamento Educativo, la coordinadora técnica Constanza Meza valoró el aporte que significa recibir proyectos externos que favorecen los aprendizajes de los niños y niñas. “Para nosotros como Integra es muy relevante y significativo contar con estos proyectos que vienen a realzar y a dar a conocer la figura de nuestros pueblos originarios, sobre todo los pueblos originarios que son locales. A través de experiencias educativas novedosas, con material pedagógico súper innovador, nos ayudan a promover y a enseñar a niñas y niños la riqueza de la cultura del pueblo chango en este caso, y fue hermoso”, remató.

Pequeños guardianes de las abejas y el medio ambiente en el fin del mundo

Generando conciencia ambiental a través de actividades lúdicas, los niños y niñas del jardín infantil y sala cuna Arco Iris de Porvenir, el más austral de Fundación Integra, conocieron los estragos que genera en el ecosistema la presencia de la especie exótica invasora avispa “chaqueta amarilla” (véspula sp), y se convirtieron en guardianes de la fauna fueguina con los conocimientos entregados por profesionales del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG).

Como parte del lanzamiento regional de “El Dulce Zumbido”, material educativo elaborado en conjunto por el SAG e Integra que releva la importancia de las abejas y sus beneficios para el medio ambiente, los párvulos de los niveles medios del jardin porvenireño pudieron conocer los aspectos más importantes de estos insectos ,y en ese sentido, ya que Magallanes no es región apícola, los profesionales del servicio enseñaron a los curiosos espectadores a distinguir entre abejas, abejorros y las avispa “chaqueta amarilla”

Esta actividad se realizó gracias a un trabajo coordinado con equipo educativo del jardín Arco Iris, quienes a través de representaciones y juegos, reforzaron los conocimientos transmitidos por el SAG, culminando la jornada de aprendizaje con una degustación de mieles y elaboración de trampas para las avispa chaqueta amarilla, especie que cada año pone en peligro a las abejas, abejorros y otros insectos en su hábitat.

María Soledad Pavez, agente educativa del nivel medio mayor, destacó la realización de esta experiencia pues “de una forma muy práctica nuestros niños y niñas aprendieron la importancia de las abejas para todo el planeta, y cómo ellos, desde pequeños, pueden convertirse en guardianes de estos insectos y re transmitir esta información a sus familias”.

Por su parte, Verónica Valdenegro Vega, profesional de comunicaciones de SAG Magallanes señaló que “en nuestra región no existe producción apícola, pero tenemos especies como el abejorro nativo (bombus dahlbomii) que cobra especial relevancia en la polinización de la flora regional y la avispa “chaqueta amarilla” (vespula sp), que es muy agresiva y difícil de controlar se ha convertido en un depredador para ellos. Estas instancias educativas nos permiten entregar herramientas a los pequeños para identificar y diferenciar las distintas especies que habitan en nuestra región, y nos ayuden a proteger a las que son beneficiosas para el medio ambiente”.

“Una Imagen de Amor” para fortalecer el vínculo afectivo

Para contribuir al fortalecimiento de las competencias parentales de las familias a través del vínculo afectivo, específicamente en los niveles de sala cuna, el Departamento Educativo regional desarrolló el proyecto prioritario Una Imagen de Amor.

Esta iniciativa piloto se realizó en el jardín infantil y sala cuna Vientos del Sur, de la ciudad de Punta Arenas, donde el equipo educativo del establecimiento, a través de una estrategia de sensibilización, reunió a 13 familias a participar del proyecto que busca acercar y fortalecer los lazos afectivos de las familias, y generar un vínculo sólido que permita a los niños y niñas crecer en un ambiente de respeto y amor.

El proyecto surge como respuesta “a la necesidad de fortalecer el vínculo afectivo entre padres e hijos, y vimos una excelente oportunidad para realizar este taller con las familias de los niveles sala cuna, donde el equipo educativo del jardín infantil juega un rol fundamental en la relación y trabajo cotidiano, no solo con los niños y niñas, sino con las mismas familias”, explica Karen Aguilera, profesional de Familias de Fundación Integra.

Esta innovadora iniciativa contempló la realización de diversos talleres para relevar el significado personal y en pareja, de la paternidad y maternidad, recordando momentos clave como el saber que serían padres, por ejemplo, además de un “viaje en el tiempo” al analizar y comparar cómo ha cambiado su dinámica familiar y personal, desde que sus hijos estaban recién nacidos, hasta la actualidad, coronándose con la elaboración de emotivas cartas y reflexiones que los padres escribieron a sus hijos, y culminar la experiencia con una sesión fotográfica que permitió la realización de un libro que contiene dichas imágenes y extractos de cada carta.

Finalmente, Danilo Lazcano Uribe, papá de Amparo Lazcano Castro agradeció la iniciativa y oportunidad que les brindó Integra “para hacer un alto en nuestras vidas y sentarse a reflexionar lo que es verdaderamente importante. El ritmo de vida actual no nos permite como papás y mamás trabajadores. Normalmente estas iniciativas se enfocan más en las mamás y me parece fenomenal que Integra se de considerarnos y darnos un espacio también como papás y fortalecer nuestro lazo como pareja y con nuestros hijos”.

La ceremonia de cierre fue engalanada con las intervenciones artísticas de niños y niñas del establecimiento, además de la entrega de diversos regalos elaborados por el equipo educativo para cada una de las familias participantes.

Jardín Los Conejitos apuesta por fortalecer habilidades parentales para la educación

Desde hace siete años, el seminario nacional “Comparte Educación” se ha convertido en el evento insignia de Fundación Integra, reuniendo a educadoras, agentes educativas, asistentes administrativas y profesionales de todas las regiones, en una instancia de socialización de buenas prácticas y experiencias educativas exitosas e innovadoras, para aportar de forma concreta y efectiva una educación de calidad en la primera infancia.

Este año, la región de Magallanes fue representada por el jardín infantil y sala cuna Los Conejitos, de la ciudad de Puerto Natales, presentando el proyecto “Árbol viajero”, estrategia diseñada para fortalecer las habilidades parentales de los apoderados del establecimiento, y potenciar los vínculos afectivos entre padres e hijos, a través de una serie de talleres de acompañamiento impartidos por una dupla de monitoras, y ejercicios complementarios para el hogar, orientados a la reflexión y trabajo en familia.

Ante más de 250 asistentes de todas las regiones de Chile, Maritza Barrientos, agente educativa del nivel transiciones, y monitora de esta experiencia piloto, fue la encargada de presentar la iniciativa en el seminario realizado en los salones de eventos del Hotel Crowne Plaza, en la ciudad de Santiago. “Estamos muy satisfechos de haber podido poner en práctica este proyecto, pues nos permite ser un aporte para las familias, y favorecer que se generen vínculos afectivos estrechos y sólidos con sus hijos y eso se traduzca en una educación de calidad integral para formar mejores ciudadanos”, destacó Maritza.

La agente educativa, además, destacó que compartir el proyecto del “Árbol Viajero”, fue una una experiencia “y una gran oportunidad personal para mostrar el trabajo que hacemos en la región más austral. Me voy enriquecida y motivada de ver el gran trabajo que hacen nuestras compañeras en todos sus jardines, muchos de ellos en comunidades muy apartadas y en condiciones súper complicadas, pero sobre todo lo que prima es la pasión y vocación de servir y educar con calidad a los niños y niñas”, señaló Maritza.

La directora regional de Integra, Laura Campos Muñoz, destacó la posibilidad que entrega la institución a trabajadores de todo el país de asistir a este tipo de encuentros “y nutrirse de ideas y casos exitosos e innovadores que favorecen entregar una educación de calidad a nuestros niños y niñas. Me siento muy orgullosa de que una agente educativa sea quien lidera y presente un proyecto tan importante, y que busca entregar herramientas a los papás y mamás para acompañar de mejor forma a sus hijos en sus procesos de aprendizaje”.

Con buenos ojos desde otras regiones

Comparte Educación 2019 reunió las mejores experiencias educativas de los jardines de Integra en cada región. Fue así que María Victoria Evert, directora del jardín infantil y sala cuna La Rivera, en la región de La Araucanía, destacó la iniciativa propuesta por el jardín infantil Los Conejitos, de Puerto Natales, enfatizando que la evolución del programa “Mirando Mi Árbol” a “Árbol Viajero”, “no sólo profundiza el trabajo con las familias y el fortalecimiento de habilidades parentales, sino que releva el trabajo de las agentes educativas, ya que este tipo de iniciativas originalmente estaban a cargo sólo de directoras o educadoras y esto sin duda ha sido una instancia de aprendizaje y superación personal y profesional para la dupla que lleva adelante el programa”.

De igual forma, Patricia Escobar, directora regional de Bío Bío, y especialista en neurociencia para la educación, felicitó la propuesta del establecimiento “ya que genera acciones intencionadas para fortalecer las habilidades y relación entre padres e hijos, y eso sin duda se convierte, paralelamente, en un gran soporte para la educación de niños y niñas que acuden a ese jardín”, detallando que la familia es siempre el primer educador, y tener las habilidades para trabajar y estimular las emociones de los párvulos, favorece el aprendizaje y desarrollo social y cognitivo de cada individuo.