Clara Figueroa, una heroína sin capa

Probablemente hasta antes del fin de semana del 13 y 14 de mayo, pocos fuera de la Región de Coquimbo hayan oído hablar de la localidad de Marquesa, en la comuna de Vicuña. Los reportes noticiosos que informaban del temporal que afectó a la zona mencionaban con insistencia este sector ubicado en la puerta de entrada al Valle de Elqui, uno de los más dañados tras la bajada de la quebrada producto de las fuertes lluvias.

Allí, en Marquesa, al lado de la ex estación de trenes, se encuentra el jardín infantil Sueños de niños, de Integra, el que a pesar de todo no presentó deterioro en su infraestructura. Su comunidad educativa está compuesta por 5 trabajadoras y un grupo heterogéneo de 22 niños y niñas, quienes junto a sus familias han debido enfrentar con valentía este evento de la naturaleza que los ha golpeado fuerte: desde el jueves 11 de mayo y hasta el momento de redactarse este texto, no han podido asistir al establecimiento, pues pese a los esfuerzos, el pueblo aún no cuenta con la reposición del suministro de agua potable.

Frente al jardín infantil está el cuartel de la Tercera Compañía de Bomberos de Marquesa, donde no ha habido descanso desde que se anunció la alerta. Y cruzando entre el cuartel y el jardín, para allá y para acá, está Clara Figueroa, agente educativa y bombera, convertida en una heroína sin capa, humilde y discreta mientras cumple un rol clave en su querida localidad.

Clara no ha parado desde que empezaron las guardias diurnas y nocturnas en el cuartel, el miércoles 10 de mayo. “Hicimos turnos para esperar lo que podría pasar con la quebrada, porque cuando llueve mucho nosotros sabemos que aumenta”, explica.

“Como bomberos trabajamos para tomar las mejores decisiones para que la población estuviera a resguardo. Cuando venía la quebrada, la primera calle se desalojó, pero nunca pensamos que el agua llegaría a esta población que se llama Sor Teresa, donde está nuestro jardín, la estación, la escuela y nuestro cuartel. Los vecinos estaban prevenidos y tomamos precauciones para que estuvieran preparados, pero a pesar de eso, creo que nadie pensó que el agua llegaría hasta este sector”, relata hasta que hace una pausa y reflexiona que si bien hoy los daños materiales son importantes y dolorosos para varias familias, sin duda gracias a esas medidas no se lamenta ninguna pérdida humana.

Dice que “llegó un minuto en el que con mucha pena tuvimos que cerrar nuestra central, por si el agua llegaba hasta aquí, pero por suerte no llegó y nuestras máquinas que tanto ayudan también están a salvo, pero pensamos que las podíamos perder”.

Y hubo que evacuar. “Los niños saben que yo cumplo otra tarea fuera del jardín. En la emergencia ellos me abrazaban, la parte más crítica vino como a las 10 de la mañana del viernes. Esto fue como una explosión, como una bomba: el club deportivo se llenó de agua, reventaron ventanas y puertas y el agua llegó al camino, así que desalojamos a muchas familias, niños del jardín con sus mamás, que me reconocían y me abrazaban. Me imagino que ellos sentían que al ser su tía, yo los podía ayudar y salvar”, cuenta Clara con una sonrisa dibujada en su rostro.

“A mis compañeras trataba de mantenerlas informadas por WhatsApp y avisarles cualquier novedad. Ellas aprecian mucho mi labor y yo me siento muy valorada por ellas por este rol que cumplo, siento su cariño especial”. Y así es, porque la educadora Mirna Meneses, directora del jardín infantil y compañera de Clara desde hace 11 años, se apura en destacar su vocación y entrega. “Ella es muy comprometida. Destaco su responsabilidad, compromiso con su comunidad, espíritu de superación y el cariño y entrega hacia los niños. Es una líder en su comunidad, todos llegan donde ella”.

Clara lo resume así: “ser bombero no es algo difícil de llevar ni una carga. Al contrario, es algo que llena en la parte humana, yo gano mucho con esto”. ¡Y cuánto ganamos nosotros de tener entre las nuestras a esta gran mujer!

Subsecretaria de Educación Parvularia constata funcionamiento de establecimientos post temporal

Una visita de dos días efectuó a la Región de Coquimbo la Subsecretaria de Educación Parvularia, María Isabel Díaz, quien por encargo de la Ministra de Educación evaluó el estado de diversos establecimientos de las comunas de Vicuña, Coquimbo, Punitaqui y Ovalle, tras el paso del temporal de viento y lluvias de jueves y viernes pasado.

En el recorrido, la autoridad señaló que los principales problemas detectados en las escuelas fueron filtraciones y anegamientos que inhabilitan accesos y salas. Agregó que “tenemos que recoger soluciones y viabilizar todos los proyectos. Recogimos los testimonios y hemos constatado que las familias están tranquilas. Es la señal que queremos dar como Ejecutivo, que hoy día está todo funcionando, salvo algunos establecimientos que requieren una segunda lectura para funcionar”.

En el jardín infantil Limarí, de Ovalle, María Isabel Díaz verificó el retorno a las actividades a partir del martes 16 de mayo, pues el establecimiento no presentó mayores daños producto de las lluvias. “Este es un ejemplo de cómo se recupera. Hay un esfuerzo de la comunidad educativa porque se busca una asistencia regular y hacer las contenciones emocionales para los niños y padres, porque vivieron situaciones complicadas”, dijo Díaz.

La educadora Angélica Herrera, directora de Limarí, expresó que “tuvimos daños mínimos de anegamiento del patio central y patios externos, solucionado por el personal. Nuestro foco ahora es contener a nuestros niños y sus familias, en el caso de que hayan tenido una situación difícil, a través de juegos lúdicos para que puedan realizar sus labores de manera normal”.

Asimismo, la Directora Regional de Integra, Carmen Gloria Salamanca, explicó que en la institución hay conformidad por el estado de las personas y los jardines infantiles, los que en su gran mayoría resistieron en buenas condiciones el temporal. Las suspensiones de actividades se dieron principalmente por falta de suministros básicos en las comunas, problemas de acceso a las localidades, daños menores en infraestructura que ya se están resolviendo e ingreso de barro a algunos centros educativos.

Así las cosas, este miércoles 17 sólo se encuentran sin atención de niños y niñas los jardines infantiles Sueños de niños, de Marquesa, Vicuña -uno de los sectores más afectados por el temporal-, que aún no cuenta con reposición del agua, y Mirada Infantil, de Punta Mira, Coquimbo, el que durante esta jornada está siendo limpiado debido a la presencia de barro y malos olores.

Para concluir, Carmen Gloria Salamanca agradeció la gestión y compromiso de las directoras y equipos de trabajo de jardines que permanecieron atentas al estado de sus comunidades educativas y jardines infantiles mientras ocurría la contingencia climática, que hoy mantiene a la región con decreto de zona de catástrofe.

A continuación, puedes revisar algunas imágenes de los distintos recorridos que se han hecho por jardines infantiles de la zona desde el fin de semana.

Niños y niñas de Los Laureles se vacunan contra la influenza

“¡Vacúnate y celebremos un futuro saludable!” es el lema de la “Semana de la vacunación de las Américas”, impulsada por la Organización Panamericana de Salud y que busca crear conciencia acerca de la importancia de las inmunizaciones frente a la prevención en enfermedades inmunoprevenibles, fomentando además la equidad y acceso a la vacunación en las distintas regiones y países de América.

Esta iniciativa cumplió 15 años y los niños y niñas de la sala cuna y jardín infantil Los Laureles, de La Serena, lo celebraron por supuesto que vacunándose contra la influenza y luego compartiendo ricas brochetas de fruta, en una fiesta de cumpleaños.

El Seremi de Salud de Coquimbo, Rosendo Yáñez, lideró esta actividad, en la cual efectuó un llamado a las familias a proteger a sus hijos e hijas y destacó el valor del Programa Nacional de Inmunizaciones (PNI). “Debemos hacer un llamado importante a que conmemoremos esta fecha y llamemos a la vacunación. El PNI ha sido muy exitoso porque salva vidas y tiende a proteger a nuestros niños y niñas a través de 2 líneas: lo que estamos haciendo hoy acá que es la vacunación contra la influenza y, además, la vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH) para evitar el cáncer cérvicouterino. Ambas son políticas públicas muy potentes que hacen que nuestros hijos e hijas no se enfermen”.

Para Integra, este tipo de actividades son de gran importancia para proteger la salud de los niños y niñas de los distintos jardines infantiles, como indica Silvia Rodríguez, nutricionista de la Dirección Regional. “Hacemos un llamado a que cada una de las directoras de los jardines infantiles esté consciente y pueda promover la vacunación dentro del equipo para que todos los niños y el personal reciban este beneficio”, sostuvo.

“Es un sueño anhelado y que hoy está cumplido”

La señora Ana Flores es de aquellas mujeres que, como tantas, demuestran en cada acto su vocación de liderazgo. Sólo bastó verla acercarse al podio con seguridad y comenzar a oír sus palabras en la ceremonia de inauguración de la reposición total de la sala cuna y jardín infantil Rinconcito, del sector rural de Cerrillos, en Coquimbo, para que aquello quedara de manifiesto.

Ella es abuela, tía, madre y vecina de niños y niñas que han dado vida al jardín infantil a lo largo de su historia de más de 20 años. “Y yo, en un rinconcito de mi corazón, guardo cariño y agradecimiento”, dice.

A continuación, compartimos los principales extractos de su intervención representando a las familias del sector, orgullosas de su esfuerzo campesino y de la educación que han recibido sus hijos y nietos:

“Este es un sueño anhelado y que hoy ya está cumplido. Cómo olvidar aquellos tiempos, por el año 1995, cuando empezamos a soñar con un jardín para los niños y niñas de nuestra localidad de Cerrillos, comunidad que se caracteriza por el trabajo agrícola y el esfuerzo campesino.

Un jardín era una gran necesidad, para que mientras las familias trabajaban en sus faenas, los niños y niñas pudiesen tener un espacio seguro y al cuidado de profesionales, donde pudieran aprender. Por ello, la junta de vecinos de Cerrillos se organiza para presentar esta necesidad a Integra, que acoge la solicitud y la evalúa junto a la Municipalidad de Coquimbo.

Sin embargo, el diagnóstico no era favorable porque el lugar inicial no reunía las condiciones básicas, pero con la unión y la fuerza de todos los vecinos, logramos mejorar el local. Es así como en el segundo semestre de 1996 se inicia la atención en la sede del club deportivo de Cerrillos, donde asistían 15 niños y niñas.

Al año siguiente, un gran terremoto sacude nuestra región. La sede que acunaba a nuestros y niños sufre graves daños y desde allí el panorama de atención se cae. ¡Pero nuestro espíritu luchador no cae!

Buscamos un nuevo refugio para atender y fue bajo un arbolito que estaba al costado de la cancha. Una vez más la junta de vecinos se reúne para buscar un nuevo lugar, porque el invierno llegaría y se necesitaba construir un jardín infantil. Y aquí, donde ahora vemos este hermoso edificio, fue el sitio donde se gestaron después de muchos esfuerzos, las primeras aulas.

Aquí la infancia de Cerrillos por casi 18 años fue atendida, tal vez no con estas condiciones que vemos hoy, pero con la misma entrega de valores y aprendizajes por parte de sus tías. Esa era y es la riqueza que invita a traer a los niños, para el bienestar y seguridad de las familias.

Al pasar los años, la comunidad crece con la llegada de más familias a nuestro sector, familias que vienen de países y regiones vecinas en busca de oportunidades laborales en la siembra, la cosecha y en empresas de exportación. Es así como la necesidad de un jardín mas grande se hace evidente.

Otra vez, la junta de vecinos e Integra vuelven a gestionar la ampliación y renovación del jardín, para que pudiese brindar atención a la multiculturalidad y las nuevas familias que lo necesitan.

Por cosas de la vida, hoy me encuentro frente a ustedes dando fe de que este sueño se ha cumplido. Soy responsable de las primeras gestiones para lograr el tan anhelado jardín para dejar a mi hija en un espacio seguro y donde me apoyaran con su primera educación. Mi hija hoy tiene 20 años y sé que ella guarda hermosos recuerdos, así también mis sobrinos y pequeños vecinos, quienes llevan la huella de este jardín Rinconcito.

Siento una gran emoción al ver este hermoso lugar donde hoy es mi nieta quien disfruta con otra generación, con nuevas oportunidades y con un edificio mejor.

Ahora apuntamos a la calidad en la educación y nuestro apoyo como familia y comunidad es importante. Este año tenemos un gran desafío, estamos marcando un hito y hoy tenemos conformado un centro de padres con personalidad jurídica, que tiene como fin trabajar como equipo en los proyectos educativos para nuestros niños y niñas. ¡Sumémonos a esta gran tarea en beneficio de la formación de una infancia culturalmente enriquecida, sensible, respetuosa y digna!

Y como representante de la voz de todas las mamás, doy las gracias a todas las autoridades hoy presentes, a la Fundación Integra, a las familias que creyeron en este sueño y lo apoyaron, a las tías de ayer y las de hoy.
Gracias, gracias, muchas gracias de corazón: Con vocación y amor ustedes entregan valores y herramientas de crianza y apoyo. Sin ustedes es imposible avanzar en un cambio social que aquí en Cerrillos necesitamos para enriquecer nuestra cultura campesina”.